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Día Mundial del Melanoma: Cómo prevenir el cáncer de piel

El melanoma maligno es una grave variedad de cáncer de piel, que provoca la mayoría de las muertes relacionadas con este tipo de cáncer. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se diagnostican 200.000 nuevos casos al año en el mundo. El riesgo de padecer melanoma aumenta a medida que las personas envejecen.

Melanoma es el nombre genérico de los tumores melánicos o pigmentados, y el melanoma maligno es una grave variedad de cáncer de piel, que provoca la mayoría de las muertes relacionadas con este tipo de cáncer. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se diagnostican 200.000 nuevos casos al año en el mundo.

Según la American Cancer Society, el riesgo de padecer melanoma aumenta a medida que las personas envejecen. La edad promedio en la que se desarrolla el melanoma es de 62 años, sin embargo, también puede presentarse en adultos jóvenes, sobre todo en mujeres.

El melanoma es una afección que se produce por la exposición a rayos UV del sol o del uso de cama solar. Se trata del crecimiento descontrolado de los melanocitos, las células que producen los pigmentos de la piel, el pelo y los ojos.

Según donde se localicen, se denominan:

-Melanoma cutáneo cuando el melanoma comienza en la piel

-Melanoma uveal u ocular cuando se presenta en el ojo

-Melanoma intestinal cuando aparece en el intestino

Cáncer de piel

El cáncer de piel es un crecimiento anormal de las células de la dermis y es el tipo más común de cáncer. Generalmente, se presenta en la piel que se expuso a la luz solar, pero se puede formar en cualquier parte del cuerpo. La piel es el órgano encargado de proteger al cuerpo contra el calor, la luz solar, las lesiones y las infecciones. También ayuda a controlar la temperatura del cuerpo y almacena agua y grasa.

La piel está formada por varias capas y el cáncer empieza en la epidermis, es decir, la capa externa, que está compuesta de células escamosas, células basales y melanocitos.

Para prevenirlo, es importante realizar el autoexamen. La Skin Cancer Foundation recomienda una guía de 8 pasos y sólo es necesario contar con una luz brillante, un espejo de cuerpo entero, un espejo de mano, 2 sillas o banquetas, un secador de pelo, mapa corporal o un papel y un lápiz para marcar los lunares, pecas, manchas o llagas que se observen en la piel.

-Observar la cara, sobre todo la nariz, los labios, la boca y las orejas, de ambos lados.

-Controlar el cuero cabelludo, utilizando un secador de pelo y espejo para poder observar cada sección.

-Revisar las manos. Esto incluye la palma de la mano y el reverso, entre los dedos y las uñas. Seguir hasta las muñecas para analizar la parte delantera y trasera de los antebrazos.

-Ubicarse de frente a un espejo de cuerpo completo, y revisar desde los codos hasta todos los lados de los brazos, incluidas las axilas.

-Centrarse en el cuello, el pecho, y el torso. Las mujeres deben levantar los mamas para ver la parte inferior.

-Ubicarse de espalda al espejo de cuerpo entero y utilizar el espejo de mano para revisar la parte posterior del cuello, los hombros, la parte superior de la espalda y todas las partes que no se pudieron observar en el paso 4.

-Con los 2 espejos examinar la parte inferior de la espalda, las nalgas, la espalda y ambas piernas.

-Sentarse y subir cada pierna a la otra silla o banqueta. Con el espejo de mano revisar los genitales. Revisar el frente y los lados de las dos piernas, del muslo a la tibia, los tobillos, la parte superior de los pies, entre los dedos de los pies y bajo las uñas de los pies. También controlar las plantas de los pies y los talones.

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El número de lunares en el cuerpo es uno de los importantes indicadores para conocer el riesgo de sufrir cáncer de piel, a pesar de que sólo entre el 20 y el 40% de los casos de melanoma vienen de lunares previos.

"Se cree que el riesgo aumenta de 2% a 4% por cada lunar adicional en el cuerpo, pero contar los lunares en todo el cuerpo puede consumir mucho tiempo", afirma el King's College en su página web. 

Desde el ministerio de Salud de la Nación, recomiendan un autoexamen que se resume en lo que se llama el ABCDE.

-A: asimetría: La mitad del lunar es diferente de la otra mitad.
-B: bordes: Los bordes son irregulares, difusos o poco definidos.
-C: color: La pigmentación no es uniforme, se observan cambios de color de una zona a otra del lunar.
-D: diámetro: Mayor de 6 mm.
-E: evolución: El lunar cambia de color, tamaño o forma.

Es fundamental consultar al dermatólogo si alguno de los lunares presenta estas características. También hay que consultar si los lunares producen sangrado, picazón, molestias o dolor, hinchazón, aumento de la consistencia y progresión del color de un lunar a la piel adyacente.

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