La viejita sonríe:
-El fondo de mi casa da al estacionamiento del estadio (de fútbol), y cada vez que hay un partido, los hinchas quieren orinar en mi jardín, antes de entrar o al salir de la cancha. Se paran detrás de los árboles que dan a mi casa, y mean mis flores. Yo me paro detrás del otro lado con unas tijeras bien grandes, y cuando alguien se pone a orinar, yo le digo: "¡Deme 20 pesos o se lo corto!"
El policía:
-Já, no es mala idea. ¿Y qué hay en la otra bolsa?
La abuela hace una mueca:
-Bueno, no todos pagan.
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Un padre le dice a su hijo:
-Hijo, andá y pedile azúcar a la vecina.
El niño va, vuelve y le dice a su papá:
-La vecina no quiere prestarnos azúcar.
El papá le dice:
-¡Que vieja h d p! No importa hijo, sacá la nuestra.
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El general llama por teléfono a las 3:00, plena madrugada. Y contesta un soldado:
-Deme con el sargento, ya mismo.
-Lo siento señor, el sargento está durmiendo y no quiere que lo molesten, llame mañana.
-¡Páseme con el sargento ahora mismo, no me joda!
-¿Ud. es sordo? Le dije que el sargento está durmiendo y no quiere que lo molesten. Llame mañana.
-Pedazo de borrego, ¿Sabés quien soy yo?
-No, y no me interesa, salame.
-Pelotudo, ¡soy tu general!
El soldado comprende que tiene un gran problema por delante. Pero no se rinde:
-¿Y usted sabe, quién soy yo?
-No -responde el general.
-¡Buenísimo! -y le colgó.
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El médico le dice a su paciente en tono muy enérgico:
-Escúcheme muy pero muy bien: En los próximos meses nada de fumar, nada de beber, nada de salir con mujeres ni ir a comer a esos restaurantes caros, y nada de viajes ni vacaciones.
-¿Hasta que me recupere doctor?
-No, hasta que me pague todo lo que me debe.
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Una pareja de ancianos va a cenar a la casa de otra pareja. Las mujeres se van a la cocina por un momento, dejando conversar a los hombres. Uno de los hombres le dice al otro:
-Mi señora y yo fuimos a un lindo restaurante la otra noche.
-¿Cómo se llama? -pregunta el otro.
-No me puedo acordar. ¿Cuál es el nombre de esa flor roja que tiene espinas alrededor?
-¿Una rosa? -le responde su amigo.
-Sí, eso era -responde enérgico.
Entonces mira hacia la cocina y grita: -¡Rosa! ¿cuál era el nombre del restaurante al que fuimos la otra noche?