Además, gracias a su vitamina C es capaz de neutralizar los radicales libres. Esto le permite contrarrestar los daños corporales, sobre todo los vinculados con el envejecimiento. Al comer kiwi, se mantienen las células más jóvenes y se conserva la salud del cuerpo.
Pero éstos no son los únicos beneficios de la vitamina C. Ayuda a evitar los nervios, la ansiedad y el estrés. Por eso, es recomendable consumir kiwi para reducir la tensión.
Su gran contenido de potasio es bueno y necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso, y para la actividad muscular normal. Además interviene en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula.
El kiwi permite bajar de peso y sentirse más saciado, gracias a su gran porcentaje de agua y un nivel calórico intermedio, ya que tiene 63 Kcal cada 100 gramos. También es una buena opción para las dietas y para perder agua, dado que no tiene demasiado sodio. Es un buen diurético y una alternativa para aquellos que sufren de obesidad o sobrepeso.
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Esta fruta mejora el estado de las arterias por su vitamina E y ácidos grasos Omega 3 y 6, lo cual evita la formación de trombos o coágulos en los vasos sanguíneos. Es una fruta que puede proteger contra trombosis, angina de pecho, derrames cerebrales e infartos. La fibra del kiwi ayuda a disminuir los niveles de colesterol en sangre.
El kiwi ayuda a proteger el sistema inmunológico, gracias a su gran cantidad de ácido fólico, además de la vitamina C. Los 2 nutrientes permiten producir más glóbulos rojos y blancos, y anticuerpos, que son una barrera de las enfermedades producidas por virus. El kiwi previene de posibles infecciones como resfriados y gripes, y favorece la absorción del hierro, por su vitamina C.
Es una fruta rica en minerales como el potasio, el magnesio y el cobre. Un solo kiwi cubre el 10% de las necesidades diarias de magnesio, que se vincula con el funcionamiento de intestino, nervios y músculos.