Combo para un lunes lluvioso: 4 chistes y 3 imágenes
1. -Doctor, ¿Ud. cree que podré vivir 40 años más?

1. -Doctor, ¿Ud. cree que podré vivir 40 años más?
-Depende.¿Ud sale de joda con sus amigos?
-No, doctor.
-¿Bebe alcohol?
-No, doctor.
-¿Fuma?
-No, Doctor.
-¿Tiene pareja?
-No, Doctor.
-¿Sale con mujeres?
-No Doctor.
-¿Y entonces para qué carajo quiere vivir 40 años más?
2. Un piloto se comunica muy preocupado a la torre de control:
-Torre de control, tengo un grave problema: ningún motor del avión está funcionando.
Respuesta:
-Aquí torre de control, por favor piloto trate de calmar a los pasajeros.
Pero el piloto olvidó quitar el altavoz y la gente escuchó la conversación.
El piloto fue hacia los pasajeros y les dijo:
-Señoras y señores, tengo algo que decirles.
Un pasajero lo interrumpió:
-No nos mienta. ¿Nos vamos a estrellar? ¿El avión va en picada?
El piloto:
-No pasa nada. Saquen todos su pasaporte, métanlo en su boca y muérdanlo con fuerza.
Otro pasajero preguntó:
-¿Y eso para qué?
Respuesta:
-¡Es que después es un quilombo identificar los cuerpos!
3. Dos amigos, Luis y Juan se fueron de camping. Luego de una buena comida y una botella de vino, se fueron a dormir a su carpa.
Algunas horas más tarde, Luis se despertó y codeó a su fiel amigo:
-Juan, mirá hacia arriba, ¿qué ves?
Juan contestó:
-Veo millones y millones de estrellas.
Luis:
-¿Y eso qué te dice?
Juan pensó por un minuto y dijo:
-Astronómicamente, me dice que hay millones de galaxias y potencialmente billones de planetas, astrológicamente, veo que saturno está en leo, cronológicamente, deduzco que son aproximadamente las tres y diez. Teológicamente, puedo ver que Dios es todopoderoso y que somos pequeños e insignificantes. Meteorológicamente, sospecho que tendremos un hermoso día mañana.
Silencio. Juan preguntó:
-¿Y a vos qué te dice?
Luis:
-¡Boludo! Nos robaron la carpa.
4. Un anciano muere y va la cielo. Allí es recibido por San Pedro, quien le pregunta:
-¿Me puede decir cómo se llama?
Respuesta:
-No me acuerdo.
-A ver, le mencionaré algunos nombres, y me dice si le suenan. ¿Carlos? ¿Luis? ¿Juan? ¿Antonio?
-No, ninguno me suena.
San Pedro, desesperado, le cuenta a Jesúsa el caso del anciano.
Entonces, Jesús acude a hablar con el recién llegado.
-Mire, le haré unas preguntas e intente recordar ¿de acuerdo?
El anciano asiente.
-¿En qué trabajabas?
-Creo que era carpintero.
-¿Estabas casado?
-Creo que sí... era una mujer muy buena, casi un santa, creo recordar.
-¿Tenías hijos?
-Sí, recuerdo a uno, muy independiente.
Jesús llora de alegría, y abraza al anciano:
-¡Papá, soy yo tu hijo!
El anciano llora también y exclama emocionado:
-¡Pinocho!