No extraña en consecuencia que en este relevo en la cúpula accionaria se priorizaran 5 puntos fundamentales antes que reabrir la mina iglesiana, según publica El Diario de Cuyo:
-la construcción de un nuevo valle de lixiviación,
-un cambio en sus políticas ambientales,
-un mejoramiento en el relacionamiento con las comunidades,
-un plan de inversiones y
-someterse a la fiscalización permanente de un comité de expertos locales, nacionales e internacionales.
Como la actividad minera trabaja al filo de las normas ambientales y de seguridad laboral, la aguja de la productividad en gran medida depende del grado de riesgo que se administre en el desenvolvimiento cotidiano de la explotación: más celo en los controles, menos ganancias en los balances. Para las grandes corporaciones que los recursos naturales se encuentren en los países de menor desarrollo relativo les otorga un mayor margen de flexibilidad a la hora de invertir y cumplir con los protocolos.
El túnel del tiempo
Además de los conflictos por Veladero, la Barrick tenía otro más complicado de resolver por ser binacional, el de Pascua-Lama. Se extrae el mineral en Chile y se procesa en Argentina conectados a través de un túnel que cruza la cordillera a más de 4.000 metros. La justicia chilena detuvo las obras en 2013 por las denuncias en ese país por la destrucción de los glaciares Toro 1 y 2, y la contaminación de recursos hídricos, lo cual paralizó la parte argentina.
Cuando en 2009 abrieron el túnel se encontraron con los derrames y los tuvieron que empezar a canalizar. Arrastran barro, lodo y agua. El Ministerio de Minería los obliga a que los lodos tengan un tratamiento de secado para no impactar en el río, y las aguas sean tratadas. En este caso emplean 8 piletas, agregando miles de kilos de cal para elevar el pH (medida de alcalinidad), según la explicación técnica.
El ingreso del jugador chino a Veladero se haría extensivo a Pascua-Lama, que tiene reservas por 15,4 millones de onzas de oro, para cuya activación se necesitaría invertir unos US$ 900 millones a US$ 1.200 millones, con la demanda de unos 2.500 puestos de trabajo, lo cual deja a la vista claramente la escasa relación existente entre los fondos que mueve la minería y la ocupación de personal: una inyección de casi US$ 500.000 por trabajador.
El presidente de Cámara Argentina de Empresarios Mineros (CAEM), Marcelo Álvarez, dio otra idea de las proporciones, al señalar que el sector tiene un proyecto para generar inversiones en las economías regionales por US$20 mil millones hasta el 2021, lo cual “genera, al mismo tiempo, el desarrollo del segmento pymes, nuevos puestos de trabajo y desarrollo de las regiones”, comentó. Lo mismo que “mayores aportes al fisco argentino, que según el proyecto alcanzaría hasta el 2021 la suma total de US$6.500 millones”.
Álvarez hizo hincapié en el tema fiscal: “Quitarle la retención a la minería tiene que ver con darle nuevamente a la Argentina el nivel de competitividad en términos de carga tributaria, para que el país vuelva a ser interesante para los inversores internacionales”, sostuvo.
La ecuación a resolver a nivel país en torno de los costos-beneficios de la explotación minera no es sencilla por la importancia que asume un costo intangible como el ambiental: 0 riesgo sería no hacer nada, pero mucho implicaría demasiado.
En términos de puestos de trabajo, los números a priori no dicen gran cosa: el potencial de inversión de US$ 20.000 millones generaría 40 mil nuevos puestos de trabajo, que se sumarían a los 90 mil ya existentes. O sea que la ocupación minera totalizaría 130 mil, distribuidos por las áreas pétreas del vasto territorio nacional.
De ahí que sea indispensable también que los gobiernos provinciales velen para que se priorice la ocupación de mano de obra local, en la que compiten chilenos y bolivianos, sobre todo, con los nativos, y se privilegien los negocios con proveedores locales. En Catamarca, el sector público y los prestadores de servicios locales se juntaron para exigirle a la firma minera Yamana Gold que respete la ley de "compre catamarqueño" y que priorice para la relación comercial a las Pymes de la zona de influencia del proyecto de cobre y oro conocido como Cerro Atajo.
La gran ocasión
La movida de los capitales protagonizada por la Barrick sitúa a la minería argentina frente a una serie de oportunidades y desafíos. Leonardo Viglione, Mining Leader de PwC Argentina, señala que “existen muy buenas oportunidades para relanzar grandes proyectos que fueron descontinuados, como Potasio Río Colorado y Lama”, y que “hay nuevas inversiones para explorar, incluyendo el desarrollo de proyectos de litio en las salinas del norte de Argentina”.
Y que, si bien “las primeras medidas implementadas por el actual gobierno nacional, incluyendo la liberación de controles de divisas y la eliminación de las retenciones en las exportaciones mineras, aumentaron la competitividad y el desarrollo del sector”, dejan al descubierto que “resta fortalecer la consistencia entre las provincias para mejorar el atractivo de la inversión y atenuar la incertidumbre de los inversionistas”.
El Gobierno elaboró un ambicioso proyecto de ley para unificar las regulaciones mineras bajo un nuevo acuerdo federal minero que reordene las diferentes visiones de las provincias respecto de la industria. Este documento está siendo debatido con las provincias y en breve se espera su tratamiento parlamentario.
Viglione alerta que, “mientras que en todo el mundo las mineras tradicionales están preocupadas por el capital y las capacidades para innovar, los nuevos competidores tienen capital disponible y son tecnológicamente avanzados; además, están ingresando al sector en un momento en que las barreras de entrada son muy bajas, fundamentalmente por la depresión de los valores de los activos”.
En un contexto de primitivos métodos de extracción aplicados en el país que aumentan el riesgo de accidentes, puede sonar a alienígeno el documento elaborado por los especialistas de la red global de PwC que plantea: “We need to talk about the future of mining”, que alerta sobre que “la industria de la minería es interpelada por emergentes disruptivos -como robótica, drones o blockchain-, con capacidad para modificar la actividad y los modelos de negocios”.
Y que “además, nuevos participantes están ingresando con el capital y el conocimiento tecnológico que les asegura una ventaja competitiva, mientras que los actores tradicionales están librando una puja por la confianza de un mayor rango de stakeholders, para conservar el control de sus operaciones”.
Para exhortar: “El juego está cambiando y las mineras deberán reaccionar a tiempo para sobrevivir a un futuro que no espera”. La clave que menciona al respecto es “la evolución de la confianza pública respecto de las empresas mineras, como así también el nivel de control que los stakeholders externos pueden llegar a ejercer sobre las operaciones”.
¿Qué pasa si el público se vuelve más inmune a los argumentos de la industria?, es la gran pregunta que se termina formulando. Se ve que la Barrick la ignoró al apoyar su estrategia empresarial en la región en la política de comunicaciones.