En la actualidad, LIfschitz y Bonfatti permanecen enfrentados. La presidencia del partido de la rosa pertenece a este último. Desde allí se lanzan las críticas más feroces de parte del socialismo hacia Macri. Mientras tanto, Lifschitz guarda los modales y aspira a seguir afianzando una relación fluida con el Presidente de la Nación. Los momentos más tensos entre la Casa Rosada y la Casa Gris parecen haber pasado. Pero no son pocas las veces en las que el gobernador de Santa Fe habrá tenido que poner paños fríos tras declaraciones de Bonfatti y explicar que él, repito, nada tiene que ver con Bonfatti salvo por la pelada y la rosa en la mano. Y punto.
La gestión de Miguel Lifschitz puso como una de sus metas principales, la Reforma Constitucional en Santa Fe. El punto más polémico de la propuesta del Ejecutivo Provincial radica en la reelección del gobernador. Actualmente, la Constitución santafecina no permite dos mandatos consecutivos pero no son pocos los que quieren sancionarlo. Un coro de voces quiere aprobar dicho punto siempre y cuando el gobernador en funciones al momento de la sanción de la reforma se abstenga de dicha posibilidad. Pero Lifschitz no se da por vencido e intenta poder aprovechar las bondades de una reforma que lo habilite a quedarse 8 años en la Casa Gris.
Pero... adivinen: ¿Quién es el principal obstáculo que tiene el gobernador? Antonio Bonfatti, sí. Sucede que el ex gobernador aspira a volver a la Casa Gris en 2019. Para ello, sacar de la cancha por vía constitucional a Lifschitz sería lo más cómodo para su ambición. En eso anda, trancandole desde el interior del partido que preside la Reforma Constitucional al gobernador que lo sucedió. En esta disputa, como antaño fue en otras, Lifschitz y Bonfatti se sacan chispas y dividen las aguas agitadas del Partido Socialista.