“Estamos realizando una trazabilidad con todo lo ingresado en los últimos meses y los análisis nuestros de laboratorio han dado bien. De todos los frigoríficos que están involucrados, la gran mayoría, casi todos, no ha tenido relación comercial con Argentina”, amplió. Brasil ya está sufriendo las consecuencias de estas maniobras, a las que el director nacional de Inocuidad y Calidad Agroalimentaria calificó como “delictivas”: ya fueron arrestadas 38 personas y la Policía señaló que existe una red de corrupción dentro del gobierno para legalizar la carne "maquillada" y que estarían implicados funcionarios del Partido del Movimiento Democrático Brasileño, al que pertenece el actual presidente Michel Temer.
Por su parte, el mandatario brasileño intentó fue contener los estragos del escándalo de corrupción de la industria de la carne e invitó a los embajadores de países de la Unión Europea, China y Estados Unidos a cenar en la parrilla Steack Bull, ubicada en Brasilia. Sin embargo empleados del local declararon al diario Folha de San Pablo que ese restaurante se abastece también de carne importada de Australia y que desde que estalló el escándalo de la “Carne Débil” compran menos productos brasileños.
Los métodos de "maquillaje" detectados fueron los realizados con ácido ascórbico o vitamina C, que mejora el aspecto de la carne. El mismo es considerado un producto que puede producir cáncer. “El mal uso del ácido ascórbico es nocivo. Cuando se utiliza en productos cárnicos que se han vencido, lo que la gente comúnmente conoce como carne podrida. Lo que hace es bloquear el olor a podrido y tapar las características del producto a la vista.
Ese uso está prohibido, es una adulteración y una estafa al consumidor”, explicó Dal Bianco sobre la maniobra a la que calificó como “delictiva”. Aunque señaló que “ningún sistema es infalible” y que siempre hay un riesgo que trata de ser minimizado lo más posible desde los controles, “hoy podemos decir (en Argentina) que debemos estar más tranquilos”. “Casi todas las carnes –de cerdo y aves– exportadas desde Brasil fueron industrializadas en empresas argentinas, por lo que el riesgo disminuye aún más. Todo proceso industrializado tiene sus propios mecanismos de controles, y esos mismos procesos minimizan riesgos”, detalló.