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Francisco no quiere sorpresas: Ocáriz prelado del Opus Dei

Papa Francisco nombró a monseñor Fernando Ocáriz Braña nuevo prelado del Opus Dei, según se difundió el 23/01 poco antes de la medianoche. Fue todo muy rápido, pues la votación del 3er. Congreso electoral de la prematura que fundó Josemaría Escrivá de Balaguer comenzó el mismo día, cuando 194 miembros, entre sacerdotes y laicos, votaron teniendo en cuenta los nombres que habían sido indicados días antes por el grupo de mujeres del Consejo de la Asesoría Central. Papa Bergoglio confirmó la elección de los miembros de la Obra. Ocáriz, quien era vicario auxiliar del Opus Dei, es el 3er. sucesor de Escrivá al frente de la prelatura, tras el fallecimiento de Javier Echevarría, el 12/12/2016. Ocáriz nació en París, el 27/10/1944, hijo de una familia espanñola exiliada en Francia por la Guerra Civil (1936-1939). Es el más joven de 8 hermanos, licenciado en Física por la Universidad de Barcelona (1966) y en Teología por la Pontificia Universidad Lateranense (1969); y doctor en Teología, en 1971, en la Universidad de Navarra. Ese mismo año fue ordenado sacerdote.

Fernando Ocáriz Braña, quien era vicario auxiliar del Opus Dei, es el 3er. sucesor de Josemaría Escrivá de Balaguer al frente de la prelatura, tras el fallecimiento de Javier Echevarría.

Ocáriz es un personaje importante en el Vaticano: consultor de la Congregación para la Doctrina de la Fe desde 1986 y de otros 2 organismos de la Curia romana: Congregación para el Clero (desde 2003) y Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización (2011). En 1989 ingresó en la Pontificia Academia Teológica.

En los años '60, siendo estudiante de Teología, convivió en Roma con Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei.

En la década de los '80, él fue uno de los profesores que iniciaron la Universidad Pontificia de la Santa Cruz (Roma), donde fue profesor ordinario (ahora emérito) de Teología Fundamental.

Desde 1994 es vicario general del Opus Dei y en 2014 fue nombrado vicario auxiliar de la prelatura. Durante los últimos 22 años ha acompañado al anterior prelado, Javier Echevarría, en sus visitas pastorales a más de 70 naciones.

Como dato anecdótico, desde joven él es aficionado al tenis, deporte que sigue practicando.

Él dijo apenas confirmó su aceptación a la oferta de los electores: "Agradecimiento a Dios, porque en el fondo es quien tiene todo en su mano en la historia de las personas y de las instituciones. Agradecimiento al Papa, al Papa Francisco, que es quien me ha nombrado, confirmando la elección que habían hecho los electores en el congreso”.

Antes de la votaci{on, le preguntaron a Ocáriz: -¿Cuáles piensa que serán los principales retos que se encontrará el nuevo prelado del Opus Dei?

Su respuesta: -El reto principal es ayudar a que cada persona del Opus Dei sepa hacer la Iglesia en su lugar de trabajo, en su ambiente profesional, en el mundo de la cultura y de la familia. Con su testimonio cristiano, los fieles de la Prelatura pueden ayudar a encontrar a Cristo a la gente de hoy: en medio de la calle, en una sociedad cada día más plural. En este sentido, es necesario realizar una catequesis actual en el mundo de las profesiones, allí donde está la gente.

Otro desafío es dar alegría y esperanza al mundo de hoy. No a un mundo ideal sino a este mundo nuestro complejo, lleno de heridas, tan necesitado de la caridad. En otras palabras: santificar la vida ordinaria de hoy, llevando a Cristo a todas las periferias existenciales, como nos recuerda el Papa Francisco.

Con la gracia de Dios, se podrá formar a personas que intenten vivir con el corazón en Cristo y los pies en la tierra, conscientes de sus propias limitaciones. La alegría de vivir el mensaje cristiano, encarnado en su propia vida, podrá transmitirse entre sus iguales: de mecánico a mecánico, de enfermera a enfermera, de comercial a comercial, de periodista a periodista…

También se debe incentivar la iniciativa personal de millares de personas que, movidas por el amor a Cristo y a los demás, sepan poner en marcha iniciativas que respondan a los grandes retos de nuestro tiempo: la honradez y la ética profesional, la erradicación de la pobreza, la ayuda a los refugiados, la falta de trabajo, la promoción de la familia, etc. En resumen, ojalá contribuyamos a edificar la Iglesia como mundo reconciliado con Dios, según la frase de san Agustín.

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