Fueron diversas las versiones periodísticas, incluso Jorge Lanata habló del pedido que le realizó Donald Trump pero la desmentida desde Casa Rosada fue contundente aunque un poco ambigua que consideró que el llamado se remitió a un protocolar saludo por haber obtenido la victoria en los comicios del país del norte. En su guerra con los medios, a los cuales Trump tildó recientemente de “deshonestos”. La CNN, por ese entonces, destacó que tres días después de la conversación entre Macri y Trump, la desarrolladora inmobiliaria YY Development Group -socia local del magnate- confirmó que la construcción de la Torre Trump en Buenos Aires podría empezar en junio de 2017.
Además, menciona un comunicado en el que la empresa presenta la obra como otro de los negocios del presidente estadounidense en Latinoamérica. En tanto, también salió a negarlo Felipe Yaryura, de YY Development Group, y el supuesto nexo para conseguir que Trump le atendiera el teléfono a Macri. Yaryura es socio y amigo de Eric Trump, hijo del magnate. El propio Eric dijo en una entrevista que no era cierto que su padre y Macri hayan hablado del tema, pero confirmó la intención de realizar el emprendimiento. "En Buenos Aires estamos en la etapa previa de mirar un proyecto. Todavía nada fue finalizado ni firmado. Pero ya encontraremos algún proyecto, algo que podamos hacer tremendamente bien", indicó.
A los pocos días, el vicepresidente ejecutivo y consejero general de la Organización Trump, Alan Garten, salió a negar los dichos de Eric. "Se trata de una grosera exageración darle significado a las palabras de Eric Trump", declaró al Washington Post.
¿Represalia, enojo o advertencia?
La drástica medida que se conoció este lunes 23/01 sobre la suspensión de la importación de limones a USA demostró que el camino a entablar una relación bilateral cordial no será fácil para Macri y tendrá que apoyar su confianza en Susana Malcorra. El desenlace de esta negociación, la cual tuvo el visto bueno del ex Presidente Barack Obama el pasado 23/12, se verá dentro de 60 días, donde la última palabra la tendrá Trump al definir si dejará entrar la importación de Argentina.