"El 25 de septiembre de 1996, el Centro Nacional de Inteligencia abrió una cuenta en el banco Kredietbank Luxembourg e ingresó un primer pago. Estaba a nombre de la sociedad off shore W. K. Dibiapur y tenía contratado el uso de "seudónimos" para cualquier operación de imposiciones o transferencias", continúa la información.
Según un ex alto agente del CNI a OK diario, el dinero que se ingresaba en ésta y en otras cuentas abiertas para pagar el silencio de Bárbara Rey procedía de fondos reservados, dinero autorizado por los Presupuestos Generales del Estado para gastos de seguridad interior o exterior.
"No solo en Luxemburgo, también en Suiza habíamos abierto cuentas secretas a nombre de identidades falsas y de sociedades interpuestas. Incluso, antes del verano de 1997, salieron de nuestra sede 40 millones de pesetas de los fondos reservados para comprar voluntades en el 'Caso Bárbara Rey'. El destino del dinero lo desconozco", continuó el espía.
En su momento, los problemas económicos de la vedette eran "un asunto de Estado y de alto riesgo", según lo definió dicha fuente.
"Sabíamos que debía la hipoteca de su casa, que tenía deudas con amigos e incluso que había pignorado sus joyas", excepto una que le había regalado Su Majestad.
El CNI sospechaba que la actriz poseía grabaciones audiovisuales de ella y el monarca durante sus 20 años de relación. "Si aquellas grabaciones caían en manos no apropiadas podían desestabilizar a las más altas instancias del país", reconoce a OK Diario el ex alto cargo de Inteligencia.
El diario recuerda que en 1997, poco antes de que estallara el escándalo, las cuentas en el Kredietbank Luxembourg se habían cerrado. La actriz por entonces denunció presiones "de amigos del Rey y de los servicios secretos" y los acusó de robarle material gráfico y sonoro de su domicilio.
Nadie investigó la denuncia y la vedette tampoco insistió. Así llegó el final de su relación con el monarca, con el que nunca se reuniría, confirma el diario.
A propósito el diario entrevistó a la mediática, quien niega saber algo al respecto, incluso lo de la cuenta bancaria de Luxemburgo: "Si alguien la abrió y la usó sabrá qué hizo con el dinero. Nunca he estado en Luxemburgo en ese banco. Yo no sé nada ni quiero meterme en líos. Ya me han hecho demasiado daño".
No obstante, la presentadora sí reconoce la reunión con el espía que le propuso comprar su silencio a cambio de un maletín con cintas de vídeo en las que supuestamente había grabado al Rey durante sus 20 años de amistad. También desmiente haber recibido dicho dinero: "Si esas cantidades fueran para comprarme, les habría salido muy barata", sentencia.
Ya divorciado de la reina Sofía de Grecia, se dice que el rey está en pareja con la condesa Marina Cicogna, una italiana de su misma edad, rica, noble, productora de Hollywood, amiga de Gadafi, novia de Reinaldo -el marido de Carolina Herrera- y amante de Warren Beatty y Alain Delon.
"El rey ha estado con más de mil 500 mujeres", asegura la periodista española Pilar Eyre en la biografía de la reina Sofía (75) titulada La soledad de la reina. En la investigación menciona que algunas de sus amantes fueron la actriz Sara Montiel, quien deslumbró a Hollywood; la condesa Olghina Micolis de Robilent, la alemana Julia Steinbuch, la actriz y conductora española Bárbara Rey y la cantante Paloma San Basilio.
Pero sin duda el romance que más ha dado de qué hablar fue el que, según Colin Campbell, biógrafa de Diana Spencer —Lady Di—, sostuvo con esa princesa. De acuerdo con lo que indicó Campbell, la princesa de Gales y el rey tuvieron una aventura en un crucero durante el verano de 1986 y luego en abril de 1987.