> Las manos entrelazadas: cuando una persona hace este gesto, quiere decir que mantiene una actitud cerrada y que no quiere compartir nada, una actitud reprimida. También se habla de ansiedad o una actitud negativa.
> Brazos cruzados: posiblemente es uno de los gestos más comunes. Muchos son los que dicen que los brazos cruzados transmiten inseguridad, ansiedad o incomodidad pero otros hablan de rechazo y desacuerdo. En todo caso, se trata de un signo de “protección” de quien está hablando y se establece una suerte de barrera con las personas a las que se dirige.
> Agarrar el atril o mesa con las manos: muchas de las personas que hablan en público caen en este error. Esto demuestra que quien está hablando tiene una necesidad de seguridad para hablar ante un auditorio.
> Señalar a la gente con el dedo: puede ser percibido como un gesto de amenaza y rivalidad por parte del auditorio.
> Jugar con objetos mientras se habla: puede ser desde una lapicera hasta un micrófono, sobre todo, en conferencias con mucha gente. Esto demuestra que quien está hablando está muy nerviosa y además genera distracción.
> Manos por delante de la boca cuando se habla: algunos expertos señalan que se trata de inseguridad, sentimiento de culpa o mentira.
> Tocarse el cabello, el rostro o la boca: igual que el anterior, habla de inseguridad por parte de quien esta hablando.
> Manos pegadas al cuerpo: esta actitud refleja falta de convicción y seguridad.
La página www.emprendedores.es/ cita al autor Gónzalo Álvarez Marañó quien es un experto en presentaciones: "Cuando tomas la palabra, ya sea en una sala de juntas o en un auditorio, inicialmente te sientes incómodo y, a menudo, inseguro bajo la mirada de tantos pares de ojos. Tu primera reacción es utilizar el cuerpo como escudo para proteger tu espacio. Cuando realizas una presentación, no existe una segunda oportunidad para causar una primera buena impresión. Los gestos y la postura contribuyen poderosamente a tu presencia sobre el escenario", señala el especialista.
Él también agrega que todo el mundo tiene algún gesto que repite cuando habla en público o privado, al punto de que algunos se pueden convertir en un estorbo y obstáculo.
En Argentina, quien hizo uso y abuso de los gestos fue la ex presidenta Cristina Elisabet Fernández de Kirchner, una marca registrada de sus discursos. La gesticulación fue algo que nunca faltaban tanto en los actos como en las cadenas nacionales en las que horas de discurso iban a acompañados de la comunicación no verbal que tanto transmitía.
Ella solía hacer referencia a Néstor Carlos Kirchner como “Él”. Según publicó diario Clarín en una nota en septiembre de 2013, la ex Presidenta, al momento de nombrarlo, señalaba con el dedo índice hacia arriba, al cielo. En la nota se cita al experto en comunicación no verbal Sergio Rulicki, autor del libro “Las caras de la mentira (y de la verdad)”, quien explica :“Es un resabio inconsciente de que se fundamenta lo que se dice con la apelación a un poder superior”.
Otro gesto muy común de Cristina era (y es, cuando aparece en público) marcar con las manos el ritmo y la cadencia de la enunciación. Rulicki dice: “Constituye un recurso kinésico muy eficiente, dado que tiene efectos sobre la capacidad cognitiva de mantener la fluidez verbal de manera prolongada”.
En cuanto al actual presidente Mauricio Macri, Rulicki, analizó en su pagina www.comunicacionnoverbal.com/ aquel debate presidencial en noviembre de 2015: “Al entrar al escenario, Macri toma la iniciativa del saludo con palmadas sobre la espalda de Scioli, lo que constituye un gesto amistoso, pero también dominante. Al final, vuelve a realizar el mismo gesto como despedida, marcando que es él quien define los términos de la relación”.
Además, él indicó que Macri estuvo más sonriente, lo que demuestra que el entonces candidato estaba contento y más satisfecho que Daniel Osvaldo Scioli. También resaltó Rulicki que Macri mostraba una gestualidad más relajada, algo que es fundamental cuando se expone en público.
El diario La Nación también publicó una nota en marzo de 2016, analizando el discurso del Presidente en el Congreso. Una muestra de la comunicación no verbal fue cuando sus labios se comprimieron como signo de disgusto y descontento al referirse al gobierno anterior.