Las recorridas eran sencillas: una casa de un vecino, un club de barrio o una ONG. Con la idea de cercanía, Vidal salía a 'timbrear' las casas. En algunas ocasiones, acompañada por el propio Macri, en otras con referentes locales del PRO. Enfrente el poderoso aparato del peronismo: intendentes, apoyados por el Gobierno nacional, salían a hacer campaña junto a los dos candidatos del FpV: Julián Domínguez y Aníbal Fernández.
En silencio, Vidal comenzó a crecer y para finales de 2014 ya se entusiasmaban sus asesores: "Mirá, ya está en más del 50%, es increíble como creció", decían. La joven vicejefa se había transformado en una figura del PRO.
Aunque el gran salto lo dio en 2015. Su presencia mediática aumentó y comenzó a ser la voz de los temas bonaerenses del macrismo. Fue el propio candidato de Cambiemos quien la elogiaba cada vez que podía.
Construyó un vínculo personal con Elisa Carrió y dialogó con varios peronistas de peso, siempre en estricto secreto. Entre ellos, Eduardo y Chiche Duhalde. Y logró que, para el cierre de listas, tanto la UCR como la Coalición Cívica se abroquelaran detrás de ella.
Entonces, Jorge Macri, quien pretendía jugar en la interna, se bajó a pedido de su primo, y el camino quedó despejado.
Fruto de su amistad con el peronista del PRO, Cristian Ritondo, lo anunció como candidato a vice gobernador pero la ira de los radicales, encabezados por Ernesto Sanz, la obligó a cambiar. Así llegó Daniel Salvador como su compañero de fórmula: se conocieron el día que fue anunciado y que se sacaron una foto en la sede del Gobierno porteño.
La campaña hacia las primarias la encontró con su sonrisa permanente y con la idea de que "es el cambio" lo que crece. Con sus "mano a mano", y sobre todo acompañada por Macri logró ser la candidata más votada en la Provincia con un porcentaje cercano al 30%. El FpV, sumado, la superó por casi 10 puntos pero a nivel dirigentes fue la más votada.
Camino a octubre, si bien estaba envalentonada por haber sido, de manera individual, la más votada, sabía que enfrente tenía nada menos que al aparato del PJ. "Yo me tengo fe, la necesidad de cambio es muy impresionante, y yo, al igual que De Narvaéz en 2009 o Massa en 2013, soy un emergente de una nueva etapa", repetía entre sus íntimos.
Siguió recorriendo la Provincia e incrementó su presencia en medios de comunicación. La estrategia, una vez que Aníbal Fernández se transformó en su rival, fue acrecentar esa diferencia de personas: "la bella y la bestia", y otros simpáticos memes que la mostraban como lo opuesto.
Vidal intentó, sin suerte, debatir con Aníbal. Seguro de las encuestas que acercaban a la Casa Rosada, el candidato del FpV pensó que podía ganarle con el aparato. Sin embargo, las encuestas comenzaron a dar sorpresas: estaba arriba por entre 3 y 6 puntos en las que tenía el propio macrismo.
"Hay mucho José Encuesta que se va a sorprender el 25 de octubre: (el candidato presidencial de Cambiemos) Mauricio (Macri) y yo vamos a ganar la provincia de Buenos Aires el 25 de octubre", enfatizó Vidal en declaraciones a la prensa en ese momento. Hubo quienes lo consideraron apenas una expresión de campaña. Pero fue un vaticinio.
Luego, la derrota de Fernández en la provincia desarticuló al kirchnerismo de cara al balotaje: "Es imposible, no hay corte de boleta en la Provincia", decían.
Lo cierto es que el día de la elección los primeros datos, después del mediodía, mostraban una sorprendente paridad. Pero cerca de las 23 la tendencia era irreversible: Vidal se había transformado en la primera mujer en llegar a la Gobernación y desplazó, con su candidatura a una generación de caciques: Cambiemos ganó en 64 de las 135 intendencias, un verdadero batacazo histórico.
Con una enorme sonrisa se abrazó a un Macri emocionado. Para el líder del PRO era un triunfo propio: él la eligió para ese lugar y siempre fue su "niña mimada".
Además, ese 26 de octubre de 2015, se convirtió en la clave de la 1ra. vuelta electoral que forzó el balotaje.
Un mes antes, el kirchnerismo se convencía de que no importaba que el candidato Aníbal Fernández tirase para abajo la intención de voto a favor de Daniel Scioli. La división de electores entre Cambiemos y el Frente Renovador le garantizaría el triunfo al candidato del Frente para la Victoria en 1ra. vuelta.
Solo una suerte de empate ayudaría a Daniel Scioli.
Si se analizaba la presidencial sin considerar lo que sucedía en el territorio bonaerense, se llegaba a conclusiones inexorables a favor de Scioli. "A tres semanas de las elecciones, la fórmula Daniel Scioli-Carlos Zannini sigue en zona de ganar en primera vuelta, sin necesidad de un ballottage. Las intenciones de voto parecen estables y se mueven muy poco: Scioli-Zannini le sacarían más de doce puntos al binomio Mauricio Macri-Gabriela Michetti, quedando en el tercer puesto Sergio Massa-Gustavo Sáenz a unos ocho puntos del segundo (...)", se leía en 'Página/12.
Nadie sospechaba, ni siquiera en el propio PRO, que Vidal sería la gran causante de la victoria de Cambiemos en todos los niveles...