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El futsal asoma como un plazo fijo deportivo

El inesperado campeonato del mundo que ganó la selección argentina de futsal descorrió el velo de un deporte que venía siendo un ignoto primo menor del fútbol profesional, aunque también federado en AFA pero semiprofesional, y al que de repente se le acaba de abrir una oportunidad de crecimiento sin fronteras. El desafío de la dirigencia es actuar antes que el efecto Mundial se diluya. En el plano doméstico están dadas las condiciones para iniciar el camino de la profesionalización en un plazo de 5 años. El clásico del torneo local por excelencia lo dice todo: Boca-Pinocho. Rivaliza el más grande de la 1ra. división contra el más fuerte de los barriales. Compiten 78 clubes federados en un torneo nacional de 3 categorías, copa Argentina, Libertadores y Mundial FIFA: 20% provienen del fútbol mayor. Pero además disputan paralelamente varias ligas metropolitanas zonales, e inclusive en las principales plazas del interior, con lo cual se estima que en toda la geografía nacional practican este deporte unos 50 mil jugadores. Le falta hacerse un lugar en la televisión, por ende en la prensa y activar las redes sociales. El paso siguiente es darle marco a los espectáculos y atraer a los sponsors. La internacionalización llegó para quedarse.

por RUBÉN CHORNY

Apenas unos días después de la frustración de la selección mayor de fútbol en Estados Unidos, cuando perdió la final de la copa América por penales con Chile, y de la eliminación del representativo nacional en los Juegos Olímpicos de Río 2016, apareció “de la nada” un equipo de gladiadores ataviado con camiseta celeste y blanca y el escudito de AFA en el pecho, como las otras, que también pateando una pelota en una cancha con dos arcos rectangulares enfrentados logró festejar el campeonato mundial que a sus primus interpares del balompié se les viene negando.

La final que le ganó Argentina a Rusia el pasado sábado 1 de octubre en el Coliseo el Pueblo de Cali, Colombia, fue transmitida a todo el país por la TV Pública, con el sorprendente, para un deporte de nula difusión masiva como el futsal, rating de 8 puntos. Claramente, repitió el interés de la afición por definiciones deportivas trascendentes, como las consagraciones de compatriotas en judo, Paula Pareto, o del seleccionado de hockey masculino en Río. Lo mismo atrajeron a las audiencias las actuaciones rutilantes en los juegos olímpicos del atletismo, yachting, lanzamiento de jabalina, o mismo, aunque no llegaran al oro, de la “generación dorada” del básquet o el regreso de un tenista de elite acosado por lesiones, como Juan Martín del Potro.

El Mundial de Futsal hizo, de golpe, la luz y reconocieron en este deporte los orígenes del papi fútbol o el fútbol 5, que la FIFA identificó como de salón. Hay países donde es profesional, como España, Brasil, Italia, ahora Portugal, pero no tiene muchas las ligas que lo organizan. En Sudamérica, la única es Brasil. En Argentina hoy se considera semiprofesional.

Sin embargo, es tan Asociación del Fútbol Argentino como la Primera A, la Nacional, la B Metropolitana, los torneos nacionales y la Copa Argentina. O tan Conmebol como la de la copa Libertadores de América y la Sudamericana, o la FIFA de las copas del mundo. Se juegan con reglamentos internacionales y dirigen árbitros enviados desde el edificio de la calle Viamonte.

Está constituida una comisión de muy bajo perfil para la actividad que maneja que integran los cinco grandes, más Bánfield, Barracas Central y Ferro. Pero con algunos dirigentes de un peso político muy fuerte en la política mayor del fútbol profesional, al punto que la encabezaba el representante del club Ituzaingó, Damián Dupiellet, un grondonista que terminó siendo presidente de la entidad por unos días, hasta que FIFA intervino. Otro de sus más conspicuos dirigentes es el influyente titular de Barracas Central y yerno de Hugo Moyano, Chiqui Tapia.

Pero desde el interior del futsal emerge una nueva dirigencia que, ahora o nunca, se plantea el desafío de no permitir que la inercia del increíble logro de la selección que fue a Colombia se diluya antes de poder profesionalizar este deporte. Reconocen los que marchan a la vanguardia de este proceso que será indispensable que la confederación, que es AFA, se organice y decida incorporarlo a la atención excluyente que le brindan al fútbol grande.

Confían en el aire fresco que trajo la incorporación de gente nueva capacitada, como sucedió con los jugadores que volvieron del extranjero y la contratación del propio técnico del seleccionado, Diego Giustozzi, un ex Ríver que había estado muchos años en Europa, así como su ayudante. Y vaticinan que, en cuanto regresen a trabajar con 37/38 años los que ya vivieron esa experiencia en el exterior y se hayan retirado, vendrá el despegue final del futsal.

Se estima el plazo de que de acá a 5 años la mayoría de los equipos sean 100% profesionales, aunque advierten que sin la televisión no se podrá progresar. Porque no hay llegada al gran público. Por más streaming o resúmenes de goles que hagan los pocos chicos que cubren los partidos, temen que no sea suficiente para levantar vuelo. Mucha gente que nunca había visto futsal miraba el sábado pasado la final. Los juegos olímpicos generaron eso mismo. Al hockey masculino no lo veía nadie, incluso se creía que ese deporte se agotaba en las Leonas y nada más, pero nadie se perdió la final.

Adjudican fundamentalmente el exiguo patrocinio al futsal a que aún no se le haya hecho lugar en la pantalla chica. Fox Sports transmite en diferido un sábado lo que se jugó hace un mes. Los derechos televisivos, junto a los de internet, los posee el productor Claudio Frino, quien representa a Match Point Sports Group SA, y lleva sus propios sponsors, que fluctúan entre cuatro y cinco marcas. Por ello le paga a AFA un canon. Se los renovaron en 2014 por 14 años Como no le daba para mucho el negocio, tuvo que hacer cesiones gratuitas a los responsables de los sitios web especializados,"A Dos Toques Futsal" y "Pasión Futsal”, para que pudieran transmitir partidos de los torneos de Futsal de la temporada 2015. Hubo problemas con los estándares de calidad y luego surgió una firma, Faro Latino, con un acuerdo para administrar las imágenes del Futsal de AFA, que causó un cortocircuito insólito, porque es sobre explotaciones inertes.

El potencial en acción

Afiliados a la AFA hay 18 clubes para el torneo A, 30 para el B y otros tantos para el C. Son 78 de los cuales 15 también participan en las categorías mayores hasta el ascenso. O sea que 63 se consideran organizaciones amateurs, con nombres como Estrella de Maldonado o de Vecinal Allende. Como ni siquiera tienen canchas habilitadas, 56 gimnasios tienen autorización para ser escenarios de partidos oficiales.

Por fuera de AFA, que organiza torneos nacionales y metropolitanos, funcionan ligas en Rosario, Mar del Plata e interior, así como otras paralelas, como la BAFI en la CABA, LAFA (CABA y zona norte) y Futsal5 (mayoría de zona sur, donde hay 10 clubes que participan con unos 800 chicos en cuatro categorías). Uno de los aportes diferenciales que realizan es una comunicación muy moderna, accesible para la gente joven que hoy practica el deporte, con mucho hincapié en las redes sociales.

Contando todo, fuentes del sector estiman que practican el futsal unos 50 mil chicos y adultos, que multiplicados por 2 ó 3, daría un potencial de seguidores intrínsecos del orden de los 150 mil.

Consultado Ignacio Santos, ex jugador, director de Deportes Rácing Club y de Scouting Consultoría y Gestión Deportiva, que organiza la liga sureña Futsal 5 aplicando las reglas de la FIFA, escarba en la esencia de esta actividad que acaba de cosechar un título mundial para el país que tiene una rara mezcla, con “cosas del básquet y del handball, pero que es de naturaleza futbolera: pelota al pie y posiciones similares, pero que se parece al básquet en cuanto al posicionamiento en juego de los dos alas (laterales), el pivote (delantero) y cierre (defensor, que se llama base en básquet), los cuales forman un rombo en una cancha de 40x20, dimensión parecida a la de hanball, a punto tal que en muchos clubes la comparten”.

En su experiencia personal, “cuando empecé hace 15 años éramos los que veníamos del fútbol campo y no podíamos hacer carrera, nos adaptábamos, pero la generación de hoy son 100% futsal, donde se criaron desde las divisiones inferiores y no llegaron al fútbol de once contra once en cancha grande. Que sean pocos en el juego facilita armar partidos con amigos, terceros tiempos, como era el papy. La llegada de indumentaria específica, como las zapatillas, le da un estilo propio. Están los que tienen los clásicos con taponcitos, multitapón pero hace años aparecieron unos que vienen de Europa y Brasil con suela lisa color caramelo. La pelota es otra: la de papy picaba, hoy en la mayoría de los pisos de sintético se juega con una número 4 y de medio pique. Lo mismo con las reglas, con áreas que son semicirculares."

Y que se juegue bajo techo permite que en zonas como el sur del país haya proliferado por el tema climático. El futsal es indoor: entre los campeones de todo el mundo, hay dos que son fueguinos (los hermanos Vaporaki). Ahí no pueden jugar en canchas de once al aire libre y desarrollan el fútbol de salón.

Semiprofesionales

Si bien participan los principales clubes de 1ra. división y hasta llevan la misma indumentaria con idénticos sponsors, salvo el plantel de Boca Juniors, o los de los grandes barriales Pinocho, Kimberley y Barracas Central, el resto de los jugadores federados de futsal no pueden tomarlo como un medio de vida. Y en la mayoría de los casos, hasta son totalmente amateurs.

Los xeneizes suelen romper el mercado y se llevan las mejores figuras pagándoles sueldos como si jugaran para clubes de la B Metropolitana. Los hacen entrenar como profesionales, 5 veces a la semana y pueden vivir del futsal.

Por política deportiva de ser competitivos en todos los deportes en los que participa, un relevamiento efectuado con fuentes del sector permite concluir que Boca asigna un presupuesto de $200.000 mensuales para que los jugadores del primer equipo perciban entre $15.000 y $25.000 de sueldo. En un poco más de la mitad de ese nivel de remuneraciones se encuentra ahora San Lorenzo, junto a los tradicionales barriales que son permanentes animadores de los torneos, que prevén $120.000/$140.000 mensuales: Pinocho y Kimberley.

Unas contadas estructuras barriales semiprofesionalizadas destinan un nivel de $45.000 mensuales, que alcanzan para un viático y para que el que mejor cobra esté en $5.000 y el que menos cobra, en $1.000. La gran mayoría de los clubes se limita a rentar a un par de figuras y al resto lo arreglan con viáticos, vales de nafta, becas, pero prevalece como única retribución, directamente, la satisfacción de pertenecer. En un Estrella de Boedo o un Juvencia, los jugadores no cobran. A algunos les dan la indumentaria para ir a los partidos. Clubes con contratos con las marcas para vestirlos también proveen al futsal, o se da en otros casos, que tienen las suyas propias al margen del club. Los hay que la primera está con una marca global y el futsal con una local.

El panorama sólo es válido para la división de honor, porque en la B y la C nadie recibe ni un peso.

Estructuras más profesionalizadas del futsal, pese a no ser clubes de 1ra. división, como Pinocho, un club de Villa Urquiza que funciona desde 1925, manejan un buen caudal de dinero. Tiene sponsors poco relevantes a nivel nacional, como el español Joma y el vecino Armando Deportes. Pero se trata de uno de los clubes estandartes que más títulos ganó, con récords históricos, como el de 108 partidos invicto, que en su momento tenía un patrocinio muy importante que atraía a jugadores de zona norte, gracias a la gestión de quien aún hoy lo preside, el actual secretario general del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Fernando Straface, quien antes de asumir era director ejecutivo del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), una de las principales organizadoras del debate presidencial entre Daniel Scioli y el actual presidente, Mauricio Macri. Nada más que en 2015 esta ONG recibió US$139.959 de la Fundación Nacional para la Democracia (NED, por sus siglas en inglés).

El otro “grande” de los barriales es Kimberley, club de Villa Devoto cuyo presidente, que lleva 6 años en el cargo, era el socio de Mario Pergolini en Vorterix, Matías Rodgers. Llegó a la institución en 2008 (año del ascenso a Primera) y su labor empresarial y manejo diferente del marketing abrió las puertas a más publicidad. Le puso en el frente de la camiseta celeste, con la que salieron campeones el año pasado, el sello de la primera radio audiovisual de internet en el país, y arrastró marcas como las zapatillas Pemain y la ropa deportiva Joma.

El poco patrocinio con que cuenta la actividad se debe a que no figura en la agenda televisiva y, consecuentemente, tiene poco y nada de prensa, a pesar de que juegan Boca, Ríver, Racing, Independiente, San Lorenzo, junto a clubes de barrio que son importantes y tienen buenos presupuestos. Cuando aparece algún sponsor es porque lo trajo algún colaborador del club, y en algunos equipos es un padre o algún allegado que tiene una empresa y sponsorea la camiseta o la cartelería de las instalaciones.

Otra característica distintiva es que la gente acompaña mucho cuando juegan los clubes de barrio de local, pero cuando toca en la Bombonerita no llevan a nadie. Al revés, tampoco el hincha de Boca sigue al futsal.

Así, el marco de público que concurre a los partidos se calcula término medio en unos 200 asistentes. En clubes como Pinocho todo el club se mueve alrededor del futsal, lo cual lo diferencia de los de renombre, donde ocupa una célula minúscula.

Observa Santos que, además de familiares y allegados, se engancha mucha gente neutral porque el juego tiene una vida propia, con muchos hinchas que van a ver partidos atractivos. “Yo no soy de Boca ni de Pinocho, pero cuando juegan pago entrada para verlos, es un espectáculo en sí. La última vez que jugaron en Boca quedó gente afuera sin poder entrar, porque no daba la capacidad del microestadio de Boca. Hay canchas que ni siquiera tienen tribunas para albergar gente. Y mucho menos con capacidad para 800 o 1.000 espectadores que atrae un Rácing-Independiente o Boca-Pinocho. Al menos se hicieron mejoras porque se pusieron disposiciones de FIFA para habilitar canchas y, por lo menos, se juega en medidas reglamentarias”, manifiesta.

La carencia que se le podría achacar al espectáculo, tal como hoy está concebido, es la carga emotiva de un nutrido entorno. Un poco por la falta de estadios con capacidad para albergar más público, pero también porque el trámite del juego no tiene la tensión del básquet, en el que los tanteadores se suman y alternan, lo cual mantiene en vilo a la gente.

En algún aspecto, recuerda Santos, la final de la copa Argentina en el estadio de Rácing, que afirma es uno de los más lindos de futsal, filmada con un marco espectacular y visualmente llamativo, hasta del parqué, se aproximó a lo que significaría un show.

Podría pensarse, por ejemplo, en modelos como el de Disneyword donde no se llega al shopping en torno de Mickey al final de la recorrida por el parque, sino que se entra por él.

De todas formas, ya se avizoran algunos negocios y cuestiones comerciales. “La consultora Scouting este año trajo al técnico Venancio López, de la selección española, que era la mejor del mundo en ese momento, a dar una clínica de Futsal al Predio de AFA. Se inscribieron 150 personas, que para un deporte que no tiene prensa, es mucho. Hoy es muy verde, pero lo de este Mundial era inesperado. Ahora el desafío es capitalizarlo”, sostiene Santos.

Faceta social y educativa

La función social que cubre el futsal se nota, por ejemplo, en los clubes de barrio de baby fútbol, en los que, como hay un límite de edad, que es a partir de los 12-13 años, incorporan el futsal como una actividad para que sigan dentro del club la gran mayoría que no tiene la posibilidad de migrar a las divisiones inferiores de los clubes federados.

La contención deportiva es una alternativa a la calle y, como al no haber potreros la opción sería la vagancia, la droga, el alcohol, el futsal presenta la oportunidad de que sea el mismo club que expulsaba a los que no tenía actividad para integrarlos, les genere una vía de proyección. En las ligas, los propios clubes de barrio asumen que los chicos sigan jugando futsal e identificarse con la institución en vez de estar en la calle. Pero además tienen la ilusión de que si se destacan, mañana un Boca o un Pinocho podría contratarlos y hasta podrían vivir del futsal.

La salida educativa que ofrece es que esa actividad, como la de otras disciplinas, sea integrada a la enseñanza temprana para extender las jornadas escolares, como plantea una reciente ley y hasta ahora no pudo instrumentarse, salvo en algunas zonas de la Ciudad y muy selectivamente de la provincia.

Hasta el año pasado, había un proyecto para incorporar al futsal como disciplina en los colegios, que impulsaba Scioli, que lo regentea y juega en La Ñata, cuando era candidato a Presidente.

El reciente éxito de la selección podría ser que reactive algo así. El aporte pedagógico que hace es el desarrollo de una disciplina táctica, el trabajo solidario en equipo y que, como la técnica está en patear con las dos piernas, los frenos y no tanto en la gambeta, los talentos se imbriquen en una acción colectiva.

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