** para quien lo mató o compró,
** para los invitados, y
** para los pobres o necesitados.
La fiesta dura 2 días completos de fiesta, en los que se visitan los abuelos y se hacen felices a los niños, y se busca que se eliminen los conflictos y el rencor.
Para los musulmanes, Ibrahim o Abraham es el modelo de creyente. También lo es para los judíos.
Pero los musulmanes afirman que Ibrahim o Abraham tuvo un hijo con la criada de el sacrificio no concretado del hijo tuvo a Ismael como coprotagonista mientras que los judíos dicen que fue Isaac.
Hay que recordar que Ibrahim o Abraham tenía 75 años cuando salió de Harán, en la tierra de los caldeos, hacia Canaán. Él no tenía descendientes y su mujer Sara le permitió tener relaciones con su sierva Agar, según la Biblia ese hijo se llamó Ismael. Más tarde Abraham logró embarazar a Sara, y nació Isaac.
Aid al-Adha trata de Ismael. La Fiesta del Sacrificio es considerada un punto de encuentro familiar y de amigos que comienza con una oración especial en la mezquita (los musulmanes que están en La Meca concluyen la peregrinación que coincide en la fecha y rezan allí) y termina con la celebración del cordero.
En la oración, el musulmán recita los versículos que sólo pronuncia en las 2 fiestas anuales y en ocasión de un entierro, previo a que el imán inicie la oración recitando siete takbir (expresión de fe).
Tras la oración, el imán se dirige a un terreno baldío (mucalla) diciendo en voz alta "Allahu Akbar" (Dios es grande) y llevando el animal a sacrificar.
Normalmente suele celebrarse al aire libre, en las afueras de las ciudades, en una zona abierta denominada musalla.
El musulmán acude a la oración tras haber realizado la ablución mayor o gusl y haberse ataviado con su mejor ropa, limpia y perfumada. Recita unos versículos que sólo se mencionan durante las 2 fiestas anuales y en las ceremonias fúnebres.
Los musulmanes glorifican a Dios hasta que el imán inicia la oración recitando 7 takbir (Allahu akbar) y haciendo 2 prosternaciones (rakáa).
Después, el imán pronuncia una jutba (‘sermón del viernes’) a los miembros de la comunidad que se hallan presentes. Por último, se disuelve la reunión y los asistentes se besan en señal de hermanamiento y se felicitan por la fiesta.
Los musulmanes recuerdan que el Islam significa sumisión, ya que nadie mostró mejor sumisión a Dios que Abraham o Ibrahim, quien estuvo dispuesto a sacrificar a su hijo como prueba de su lealtad a Dios.
El relato del Corán:
"(...) Y cuando (Ismael ) era lo bastante mayor
para ayudar en las tareas (de Ibrahim ), este dijo:
“¡Oh mi querido hijo!
¡He visto en sueños que debía sacrificarte:
considera, pues, como lo ves tú!”
[Ismael] respondió:
“¡Oh padre mío! ¡Haz lo que se te ordena:
hallarás que soy, si Allah quiere,
paciente en la adversidad!”.
Pero cuando ambos se hubieron sometido
a la voluntad de Allah,
y le hubo tendido sobre el rostro, le llamamos:
“¡Oh Ibrahim, has cumplido ya con la visión!”
Así, realmente, recompensamos a los que hacen el bien:
pues, ciertamente, todo esto fue en verdad
una prueba, clara en sí misma.
Y le rescatamos mediante un sacrificio magnífico,
y de esta forma le dejamos como recuerdo
para futuras generaciones:
“¡La paz sea con Ibrahîm!”. (...)".
El relato judeocristiano se encuentra en el capítulo 22 de Génesis, el 1er. libro que escribió Moisés:
"(...) Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí.
Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.
Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Dios le dijo.
Al tercer día alzó Abraham sus ojos, y vio el lugar de lejos.
Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros.
Y tomó Abraham la leña del holocausto, y la puso sobre Isaac su hijo, y él tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y fueron ambos juntos.
Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto?
Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos.
Y cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo, y lo puso en el altar sobre la leña.
Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo.
Entonces el ángel de Jehová le dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí.
Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único.
Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. (...)".