Ocurre que Gómez Centurión, además de si título de Ciencias Políticas por la Universidad Kenned y y sus relaciones laborales con el Grupo Cencosud, frecuentó la Fundación Pensar donde llegó a ser uno de los directores. Pero hay algo más: fue el responsable, en la Ciudad de Buenos Aires que gestionaba Macri, de la Agencia Gubernamental de Control, un organismo próspero. La facturación publicitaria, que acabó con el sueño político de Fernando Niembro, y la AGC fueron estructuras claves en los años electorales de la fuerza partidaria de color amarillo.
¿Qué ocurrió, entonces, que Gómez Centurión se estrelló?
Que bloqueado por Abad, intentó insistir con el Ministerio de Defensa. 40 días atrás, Gómez Centurión presionó porque Martínez no devolvió a Rusia 4 buques que compró Agustín Rossi cuando era ministro de Defensa.
En verdad, eso lo tendría que haber planteado el ministro de Medio Ambiente, Sergio Bergman, pero ya todos saben que el rabino está 'pintado' en el cargo.
La Argentina tiene vigente una legislación que prohíbe la importación de asbesto (amianto) porque es una sustancia altamente nociva para la salud, y las embarcaciones rusas abundan en asbesto.
En ese momento, ante la ofensiva del militar PRO, se activaron los malestares que en el Ejército aún existen acerca de Gómez Centurión. La inteligencia militar, en teoría y sólo en teoría, no realiza espionaje doméstico. Y si lo venía haciendo en días de los Kirchner, en teoría y sólo en teoría, dejó de hacer inteligencia doméstica cuando el general César Milani fue abruptamente retirado por Cristina Fernández de Kirchner, en uno de los acontecimientos más extraños del final del ciclo K.
Pero la teoría es bien diferente a la práctica. Eso sí: inteligencia militar, aparentemente, se cubrió para que la responsabilidad por las escuchas telefónicas sobre los negocios espurios de Gómez Centurión quedara en otro ámbito. Por ejemplo, en el Ministerio de Seguridad, a cargo de Patricia Bullrich, de quien dependen la Gendarmería, la Prefectura, la Policía Federal y la Policía de Seguridad Aeroportuaria, con sus respectivas áreas de inteligencia.
Aunque hubiese querido, Macri no podía salvar a Gómez Centurión porque las escuchas comprometedoras fueron conocidas por Abad, por Bullrich y por otros funcionarios de la Administración Cambiemos. El Presidente de la Nación sólo decidió pedir 1 mes para que la salida no fuera escandalosa -aunque de todos modos lo es-, y trascartón lanzó un mensaje que lo reivindica: "Tenemos que dar el ejemplo. No está mal que vaya preso un funcionario del PRO". Todos miraron hacia Gómez Centurión. El Ejecutivo Nacional que cuestiona tanto a los K debe exhibir transparencia.
De todos modos, quien era el jefe de Aduanas intentó sobrevivir. Él lanzó su propia denuncia de corrupción aunque exageró y chocó con gran parte del organismo a su cargo, que decidió dejarlo en soledad.
Un dato que no es menor: que Gómez Centurión se haya ido, no libra a Martínez de la complicidad que comienza a tener con el tema de los buques rusos. Pasado tanto tiempo sin denunciar la situación, lo suyo por lo menos es incumplimiento de los deberes de funcionario público.
Otra acotación: todos saben que entre Gustavo Arribas y Silvia Majdalani no se hace ni medio espía. Pero la carencia de la AFI no habilita a que en Ejército se regrese a los procedimientos de Milani.
Interrogante: ¿Qué hará el alcalde de 3 de Febrero, Diego Valenzuela, con el hijo de Gómez Centurión que éste consiguió ubicar en la estructura municipal?