El organismo denunciante critica también a la Federación Alemana de la Industria de Golosinas (BDSI, por su sigla en alemán), asociación a la que Ferrero, Lindt y Rübezahl pertenecen. Las empresas productoras de los chocolates que están en la mira han comunicado oficialmente que el consumo de chocolate contaminado con aceites minerales aromáticos es "inofensivo". Sin embargo, de acuerdo con la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), los hidrocarburos aromáticos en los alimentos tienen efectos altamente mutagénicos, independientemente de la cantidad que se ingiera.
Por otra parte, el Instituto Federal de Evaluación de Riesgos (BfR) también consideró que debido al potencial efecto cancerígeno ningún alimento ni sus envoltorios deberían presentar rastros de aceites minerales en ninguna medida.
Los resultados de las pruebas también descubrieron que, además de las sustancias cancerígenas, los productos contenían numerosos aceites minerales saturados (MOSH, en inglés). Diversas investigaciones indican que estos aceites pueden acumularse en el cuerpo y producir a largo plazo graves daños en los órganos humanos, especialmente en niños. Por lo tanto, Foodwatch insta a que se establezcan "límites estrictos para los aceites saturados minerales (MOSH)" en los alimentos y que existe una "tolerancia cero para los aceites minerales aromáticos en cualquier medida".
Las "barritas Kinder", una de las golosinas más comercializadas en todo el mundo, fueron el dulce con peores resultados. El producto de Ferrero obtuvo los niveles más altos tanto en la prueba de aceites minerales saturados (MOSH), así como en los valores de los aceites minerales aromáticos (MOAH).
A pesar de la denuncia, desde la BDSI, asociación que nuclea a todos los productores de dulces en Alemania, aseguraron que "no existe ninguna razón para que la población entre en pánico ni motivo suficiente como para retirar los productos del mercado" y basan su defensa en el hecho de que los aceites están presentes en el envoltorio y no en el chocolate en sí mismo.