Con una tonelada de maíz se producen 370 litros de etanol y 320 kilos de DDGS, un alimento proteico para animales destinado a 'feedlots'.
Para una mejor comprensión de lo que esos guarismos representan, hay que tener en cuenta que el biodiesel es un biocarburante líquido producido a partir de los aceites vegetales y grasas animales con propiedades prácticamente iguales que las del gasoil mineral pero su combustión reduce notoriamente las emisiones de gases efecto invernadero.
Y que el bioetanol se produce por la fermentación de los azúcares contenidos en la materia orgánica de las plantas. Mezclado con gasolina produce un biocombustible de alto poder energético con una importante reducción de las emisiones contaminantes en los motores tradicionales de combustión.
A pesar de la caída del precio del petróleo, el valor del etanol en la Argentina se mantuvo en niveles razonables para la industria, ubicándose actualmente en alrededor de $10 (US$0,70) por litro.
"Nosotros sufrimos más por el brusco aumento del precio interno del maíz, producto de la quita de retenciones y de la devaluación, que por la caída del precio del petróleo, ya que nuestro precio tiene en la cotización del cereal a uno de sus principales componentes", señaló el ejecutivo.
Si bien el despegue del bioetanol fue celebrado en conglomerados agroindustriales (AGD, Vicentín y Bunge), cooperativas (ACA Bio), productores de maíz (Bio4) y medianas empresas (Diaser) porque su valor se mantuvo en niveles razonables para ellos, ubicándose en alrededor de $10 (unos US$0,70) por litro, los petroleros no regalan entusiasmo por el avance del competidor verde en la composición de los combustibles.
Y menos aún cuando el director ejecutivo de la Cámara de Bioetanol de Maíz, Patrick Adam, vas por más y le asegura a la agencia Reuters que "el plan del Gobierno de Mauricio Macri es llevar la mezcla de bioetanol con combustible del 12% actual hasta un máximo de 26%, siguiendo la política que lleva adelante Brasil desde hace décadas".
Cortes y quebradas
La complementación de las plantas automotrices entre Brasil y Argentina, que intercambian mutuamente partes y vehìculos terminados, tornan viable ese acuerdo para acercar la mezcla de este lado de la frontera a la que rige en el país vecino, más verde y por lo tanto, más ecológica.
En virtud de ello, los fabricantes nacionales de automotores, que hasta ahora venían ofreciendo resistencia al mayor uso doméstico del combustible verde, comenzaron a aflojar.
En este camino, las petroleras llevan las de perder: estiman en hasta 14 puntos porcentuales del mercado actual de las naftas, y que necesitarán invertir más en logística a fin de recibir biocombustible para la mezcla.
Relegado por el boom sojero de la década anterior, el maíz encuentra como insumo del etanol un aliciente adicional al de ser alimento de pollos y cerdos, con lo que la actual producción de alrededor de 25 millones de toneladas, que recibió el estímulo de la eliminación de los impuestos y las restricciones a la exportación y en su mayoría se vende al exterior sin valor agregado, presenta una inmejorable perspectiva de crecimiento en volúmenes y precios.
Un corte del 26%, por ejemplo, más que duplicaría la producción actual de maìz y llevaría a invertir US$400 millones, ya que hay una enorme y creciente disponibilidad de materia prima para seguir creciendo.
Pero el comunicado de prensa de la Presidencia no pasó de la euforia por el resultado de las medidas favorables al campo y nada mencionó sobre los beneficios en la matriz energética.