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Sociedad Rural y CRA, promotores del escándalo entre Monsanto y Macri

El gran obstáculo en cualquier posible acuerdo entre la empresa Monsanto y la Administración Macri resulta Luis Miguel Etchevehere, presidente de la Sociedad Rural Argentina y permanente (hasta ahora) aspirante a ministro de Agroindustria, según allegados a la multinacional estadounidense. Dicen que Etchevehere (pero también los directivos de Confederaciones Rurales Argentinas, Federación Agraria Argentina, etc.) ha realizado, en el Ejecutivo Nacional, un lobby intenso contra el reclamo de Monsanto. Quien queda averiado, por haber sido interlocutor del inversor extranjero y no haber resuelto nada, es el ministro a cargo, supuestamente un interesante político radical, Ricardo Buryaile.

Desde el inicio de la Administración Macri, la empresa Monsanto alentó expectativas de un acuerdo favorable al comercio de semillas certificadas que le garantice a los productores argentinos que paguen el canon correspondiente, la tecnología de punta en el agronegocio N°1 que tiene la Argentina, la soja.

La expectativa de Monsanto se fundamentaba en que la Administración Macri se ha declarado:

> favorable a las inversiones extranjeras,
> dispuesta a respetar la seguridad jurídica,
> defensora de los derechos de propiedad intelectual y marcas registradas,
> decidido a mejorar la competitividad del agro, e
> interesado en reinsertar a la Argentina en el mundo.

El producto de la disputa es la tecnología Intacta RR2 PRO (¡justo PRO!), que según Monsanto, "hasta la temporada pasada, esta tecnología no estaba disponible y los agricultores utilizaban grandes cantidades de insecticidas para controlar  los insectos, una opción que todavía tienen a su disposición. Los agricultores optaron por la nueva tecnología Intacta RR2 PRO debido a que el sistema les ofrece mayores beneficios que el resto de las tecnologías. Un estudio realizado por la Universidad de Buenos Aires, estima que la soja Intacta RR2 PRO podría brindarle a Argentina un beneficio económico de US$ 3.500 millones adicionales en los próximos 5 años."

El motivo del desacuerdo entre el Estado argentino y Monsanto es la forma de cobro del canon aplicado a las semillas Intacta RR2 PRO.

Monsanto considera que cada vez que se compra una bolsa de semillas debe pagarse el canon correspondiente, que toma la forma de la ‘cláusula de Biotecnología’ y el sistema Bolsatech, mientras que los productores enrolados en las entidades gremiales rechazan ese canon porque "tergiversa los usos y costumbres en la comercialización de soja, asigna a la empresa como fiscalizador en el uso de semillas y ventas de granos, tomando claramente una atribución que solo le corresponde al Estado".

El campo acudió a la Justicia para darle legitimidad a su reclamo. La Sala III de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal falló que Monsanto no puede patentar semillas en la Argentina porque no son una invención propia sino de la naturaleza: "(...) la molécula de ADN recombinante y las células modificadas no constituyen una invención de Monsanto porque son materia viva y preexistente en la naturaleza. Ese material genético tiene la aptitud de generar una planta completa y los países tienen la facultad de declarar no patentables a las plantas".

Y la Administración Macri quedó atrapada en este diferendo, justo cuando se comienzan a armar las carpetas de antecedentes jurídicos en los fondos de inversión globales que podrían interesarse por la Argentina....

Desde el año 2012 que Monsanto experimenta con esta agrotecnología. En aquella campaña de siembra, 500 agricultores brasileños sembraron soja Intacta RR2 PRO y los campos mostraron una ventaja en términos de productividad. Monsanto publicitó el testimonio del productor Paulo Roberto Fiatikoski, de la ciudad de Piracanjuba, estado de Goiás: “En mi campo, esta tecnología alcanzó una productividad de 65,8 bolsas por hectárea contra 55,2 bolsas por hectárea registradas con las variedades Roundup Ready 1.”

Precisamente, Brasil no es la Argentina en esta cuestión.

Monsanto tenía expectativas que el presidente estadounidense Barack Obama tratara el tema con Mauricio Macri durante su visita pero luego la empresa se mostró comprensiva de que la agenda de la coyuntura era intensa, el periplo era breve y la Administración argentina recién se hacía cargo. Por lo tanto, decidió esperar un poco.

De todos modos, era evidente su malestar con la tarea de cuestionamiento de Luis Miguel Etchevehere, presidente de la Sociedad Rural Argentina, hacia cualquier pago de canon (por ejemplo, para el período comercial entre el 15/08/2015 y el 28/02/2016 fue de US$ 9,60 por tonelada conteniendo tecnología Intacta RR2 PRO).

Pero sería injusto acusar sólo a Etchevehere. Por ejemplo, un comunicado de Confederaciones Rurales horas atras, reclamó que:

"(...) > Monsanto cese el muestro y análisis ilegal no homologado ni autorizado por el Ministerio de Agroindustria;

Exportadores y el resto de los compradores de soja se abstengan de efectuar retenciones indebidas.

Monsanto deje de fogonear con su sistema de muestreo y análisis ilegal a los productores, acopios, cooperativas y al resto de los actores comerciales.

Por tanto CRA recomienda a los productores evaluar y realizar las acciones administrativas y/o legales que correspondan para que se devuelva los importes cobrados ilegalmente y se anulen las facturas.

Y por último, a fin de evitar en la próxima campaña 2016-17 problemas comerciales por abuso de posición dominante y atropellos por parte de la firma Monsanto, recomendamos a los productores que a la hora de elegir las variedades de soja e híbridos de maíz, no solamente evalúen las características agronómicas sino también que tengan en cuenta los riegos comerciales a los que pueden quedar sometidos por parte de Monsanto."

Resulta interesante comprobar el desconocimiento de la Administración Macri sobre las consecuencias posibles. Por hacer populismo con un universo de la producción agrícola argentina, el Ejecutivo Nacional incurrió en una subestimación del problema, y exhibió ignorancia, debiendo ahora evaluar cómo lo repara.

Del comunicado de Monsanto se destacan 3 párrafos:

> "Monsanto reafirma su compromiso para hacer cumplir sus contratos privados y los derechos de propiedad intelectual, tanto dentro como fuera de Argentina."

> "Hasta que haya una mayor claridad en la Argentina sobre una forma predecible para el reconocimiento sobre el valor de las nuevas tecnologías de soja patentadas, la compañía tiene previsto tomar medidas para proteger sus activos y suspenderá el lanzamiento de futuras tecnologías en  soja en el país, incluyendo la soja Roundup Ready 2 Xtend."

> "A pesar de que el Gobierno argentino reconoció que estaba comprometido a apoyar un entorno propicio para la inversión y el desarrollo a largo plazo de la agricultura a través del reconocimiento de los derechos de propiedad intelectual y el respeto de los contratos privados; las recientes acciones no son coherentes con esa posición. Es necesario tanto respaldar como apoyar activamente estos principios básicos; para crear un ambiente de negocios predecible, que invite a la inversión extranjera."

Obviamente que las partes tendrán que sentarse a negociar. Esto no puede quedar así. Le quitaría una enorme competitividad a la soja argentina. Pero lo más grave es que pudo evitarse.

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