Amplió Banda el concepto: “Establecer un marco regulatorio eficiente no sólo es prioritario para nuestro sector como actividad económica, es esencial para la seguridad pública en su conjunto”.
Estándares de seguridad pública
El titular de la entidad, Enrique Greenberg, resaltó que la intención es colaborar en el mejoramiento de los estándares de seguridad pública a través de una regulación más eficiente y adecuada a las necesidades actuales del sector, estableciendo requisitos técnicos mínimos según el objetivo al que se presente el servicio y cuál es el servicio prestado.
Al respecto, dimensionó la actividad: “La seguridad electrónica en nuestro país creció un 250% en los últimos diez años. Hoy emplea a más de 14.500 personas y factura 755 millones de dólares al año. En la década del 80 hablábamos sólo de alarmas sonoras y sistemas básicos de detección de incendios. Treinta años después contamos con una tecnología que nos permite reconocer en vivo rostros en una noche cerrada a través de cámaras de visión nocturna automatizadas”.
Y agregó: “la tecnología evolucionó, el mercado creció, los delitos se complejizaron, y los riesgos aumentaron, pero aún no contamos con una legislación que regule nuestra actividad”.
Ante este panorama, reconoció que “no es habitual que una cámara empresaria elabore un proyecto de ley para regular su propio mercado, pero nosotros nos hicimos cargo de esta necesidad, que consideramos esencial tanto para acompañar el crecimiento profesional de nuestra actividad como para resguardar la seguridad pública”.
Entre sus principales objetivos, el proyecto propone fijar un marco normativo propio que profesionalice la actividad a nivel nacional para la aceptación de dispositivos a instalar, la adopción de normas técnicas, la habilitación de personal técnico y profesional matriculado; como así también la obligatoriedad de la intervención de profesionales para la confección de pliegos de especificaciones técnicas en las compras del Estado.
Según datos recogidos por CLAVES, el servicio de vigiladores para personas, inmuebles y bienes muebles es el más demandado por el comercio, la industria y las grandes corporaciones a las empresas de seguridad privada. De cada 100 pesos que factura el sector, 7 corresponde a la seguridad física.
La electrónica no llega a $20 pesos cada $100, pero requiere cada vez más inversión de capital en dólares. La tecnología se incorporó hace más de una década, desde que los precios se tornaron más accesibles y la comunicación, Internet y demás acercaran a la tecnología de punta a los países emergentes. A la guardia personal se le agregaron GPS, cámaras,etc, y demás herramientas tecnológicas que, al brindar información en tiempo real y llegar hasta donde no da la vista humana, exigen mayor capacitación y eficacia de los recursos humanos de la seguridad. Pero a la vez, honestidad y transparencia.
Las firmas más grandes del sector disputan la clientela en la banca, retail, vivienda e industria, como plantas productivas, parques, minería, energía, salud, puertos y aeropuertos. Ofrecen servicios itinerantes, remotos u off site, en el cual se hace control de video de guardias y rondas desde el centro de operaciones.
La vigilancia activa, gestión integral de ATM, logística de valores y gestión de efectivo, sistemas de protección contra incendios, sistemas electrónicos de seguridad, alarmas corporativas y residenciales figuran en los catálogos siempre con la tecnología como herramienta infaltable.