"El ingreso monetario sólo contabiliza a los niños cuyos padres tienen la billetera vacía, y deja fuera de la estadística a las familias que técnicamente cubren las necesidades monetarias básicas y aun así son pobres si se consideran otras dimensiones como las que propone la nueva medición", explicó el economista.
Los cuatro millones de niñas y niños poseen un promedio de 5,7 privaciones entre las 28 posibles. El 8,4% que es "extremadamente pobre" –una categoría similar a la indigencia- tiene en promedio ocho privaciones que afectan sus derechos.
De acuerdo con la medición de UNICEF, las privaciones en información (acceso a internet, TV, teléfono fijo y móvil, computadora), protección contra la violencia doméstica, salud y el tiempo para jugar son, en ese orden, las más importantes en la Argentina. Esas cuatro dimensiones (40% del total) explican un poco más del 63% de la pobreza. El 33% restante está distribuido en valores similares; la nutrición y la protección contra el trabajo infantil son las que tienen menos preponderancia en el total.
Finalmente, cabe destacar que desde fines de diciembre, el nuevo Indec de Mauricio Macri no difunde índices de pobreza e indigencia. El primero -tras nueve años de destrucción de la Encuesta Permanente de Hogares impulsada por el kirchnerismo- se dará a conocer el 28 de septiembre, según el calendario del organismo. Una semana antes (el 22 de ese mes) se publicarán las canastas básica y alimentaria. No será un dato multidimensional, sino uno basado en los ingresos del grupo familiar.
Los últimos datos alternativos sobre pobreza e indigencia los publicó la Universidad Católica Argentina (UCA) a comienzos de abril. Estimó que a fines de 2015 había en el país un 29% de pobres (por ingresos). Además, proyectó que las primeras medidas del Gobierno habían derivado en la creación de 1,4 millones de nuevos pobres. La universidad también difundió un índice multidimensional: según ese número, más de la mitad de los argentinos sufre alguna carencia o privación.
La decisión sobre el uso o no de un índice multidimensional está justificada. Según Unicef, entre un 18 y un 22% de los niños que no son pobres por ingresos sí lo son por dimensiones no monetarias. "La situación más compleja se da de los 0 a los 5 años, en la primera infancia", explicó Waisgrais. "Las probabilidades de caer en la pobreza o de sufrir más privaciones están muy relacionadas con la situación laboral de cada jefe de hogar. Impacta mucho la inestabilidad en el empleo y si se trata o no de un asalariado registrado", agregó Jorge Paz, otro impulsor del estudio.