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El tema estatal es feo pero real: ¿puede 'licuarse' la masa salarial?

La recuperación distributiva promovida por el kirchnerismo fue falsa: la recuperación salarial fue forzada para aumentar la demanda pero no como consecuencia de una economía más eficiente y competitiva. Nadie lo quiere decir en voz alta porque es antipático pero el tema subyace en forma cada más evidente durante la puja entre el Estado y sus trabajadores. La mayoría de las provincias reprodujo el 'modelo K'. Los aumentos salariales ordenados con los recursos tributarios conseguidos gracias a una presión récord (insostenible y hay que ver cuándo acaba la paciencia de los contribuyentes) no tienen lógica, y en una espiral inflacionaria todo es peor. La consultora NOAnomics advierte que en la puja distributiva entre trabajadores estatales que no quieren resignar poder adquisitivo y gobiernos provinciales que pretenden contener el gasto ante un panorama de crecimiento en sus ingresos que se proyecta como prácticamente nulo en términos reales (o igual a la tasa de inflación en términos nominales) se define en general la suerte fiscal de todo el año.

por FÉLIX PIACENTINI

CIUDAD DE SALTA (NOAnomics). En la puja distributiva entre trabajadores estatales que no quieren resignar poder adquisitivo y gobiernos provinciales que pretenden contener el gasto se define en general la suerte fiscal 2016. Ahora bien, desde el punto de vista del tire y afloje entre empleador (Estado provincial) y empleados públicos puede decirse que en los últimos 12 años, en general, la lucha ha sido ganada por los trabajadores.

Y es que desde 2004 salvo en 2010 y 2014, años para los que se presenta un retroceso del 6% y 3% respectivamente, el salario real promedio del empleado público provincial ha exhibido siempre incrementos y los trabajadores no han cedido poder de compra. Yendo más atrás y moviendo el punto de comparación hasta 2003, el salario real público promedio de las 24 jurisdicciones ha mejorado un 81%.

El máximo nivel se alcanzó en 2013,  siendo el de 2015 tan sólo un -0,5% inferior a este pico. Es decir que para el trabajador estatal provincial la última década sí fue ganada.

Teniendo en cuenta la ventaja que vienen consiguiendo, en 2016 quizás puedan aportar su grano de arena moderando las demandas salariales con el objeto de contribuir a alcanzar el imperioso objetivo de contención del gasto público provincial, tan necesario para arribar a un equilibrio fiscal consolidado en 2016.

Precisiones

En el gráfico se puede apreciar la variación anual nominal de los Gastos de Personal y  Gastos Totales desde  el año 2001 y se observa una correlación muy cercana para la mayoría de los períodos. Para ponerlo en términos fáciles de entender, si se contienen las demandas salariales de los empleados públicos de las provincias, se contiene también el Gasto Total y los gobiernos provinciales estarán más cerca del equilibrio fiscal.

Sobre este punto en un informe anterior hemos estimado que si no se logra un ajuste real del 2% en los Gastos de Personal las provincias ya cerrarían 2016 en rojo, calculando además que cada punto porcentual de aumento salarial representaría unos $ 6.210 millones de gasto adicional.

Ahora bien, desde el punto de vista del tire y afloje entre empleador (Estado provincial) y empleados públicos puede decirse que en los últimos 12 años en general la lucha ha sido ganada por los trabajadores. Y es que desde 2004 salvo en 2010 y 2014, años para los que se presenta un retroceso del 6% y 3% respectivamente, el salario real promedio del empleado público provincial ha exhibido siempre incrementos.

Aquí pueden advertirse 3 períodos.

> El primero, entre 2004 a 2008 es el de mayor expansión en la capacidad de compra de os empleados públicos, con un 11% promedio anual.

> Luego se presentan 3 años de altibajos, creciendo un 3% en 2009, retrayéndose 6% en 2010 y rebotando fuerte un 9% en 2011.

> Después de este último año comienza el estancamiento de la economía argentina, que se traslada muy claramente a la mejora del poder adquisitivo de los estatales de provincias, creciendo 1% promedio anual en 2012 a 2013, -3% en 2014 y recuperando un 2% en 2015.

Debido a estas oscilaciones en definitiva hoy el salario real promedio de la administración pública provincial está en el mismo nivel que en 2012, pero los trabajadores no han cedido poder de compra.

Yendo más atrás y moviendo el punto de comparación hasta 2003, el salario real público promedio de las 24 jurisdicciones ha mejorado un 81%. El máximo nivel se alcanzó en 2013, siendo el de 2015 tan sólo un -0,5% inferior a este pico. Es decir que para el trabajador estatal provincial la última década sí fue ganada.

Pero claro, a nivel de cada distrito siempre se advierten muchas diferencias. Para 2015 estimamos que el gasto salarial mensual bruto promedio del sector estatal provincial fue de $ 17.638. Alrededor de este promedio las jurisdicciones con salarios públicos más elevados son las del sur: Tierra del Fuego ($31.226), Santa Cruz ($28.123), Neuquén ($24.634) y Chubut (23.380). Estos valores implican sueldos de entre un 77% a 33% más elevados que el promedio.

En tanto, provincias chicas como La Pampa ($21.349), Misiones ($20.648) y Jujuy (19.248) también aparecen por encima de la media. En cuanto a los distritos grandes Córdoba ($20.957), Mendoza ($20.345) y Santa Fe ($20.329) son las que mejor pagan en promedio a sus empleados públicos, mientras que CABA apenas mejora la media en un 6% ($18.613) y Buenos Aires se sitúa por debajo en un 8% ($16.299).

Por su parte en el final de la tabla es Santiago del Estero la más alejada con un sueldo bruto estimado de $ 8.806 para 2015, es decir la mitad que el promedio, siguiendo Corrientes con $ 11.470, La Rioja con $ 12.429 y Catamarca con sus $ 13.259.

Aunque son estimaciones y las cifras todavía son preliminares, en 2015 el gasto salarial medio mensual en términos reales habría aumentado en 11 distritos con los mayores incrementos en Neuquén (15%), Misiones (11%), Buenos Aires (7%) y Mendoza (5%). Estos aumentos tan elevados no necesariamente se explican por el porcentaje general de paritaria acordado, sino que también influye el pago de montos fijos, incrementos de salarios básicos y cambios en los escalafones. Tampoco puede diferenciarse en el número global si dichas subas se concentraron más o menos en los escalafones superiores.

En tanto, los agentes públicos estatales de Entre Ríos, Chubut, Salta y Jujuy habrían conservado, en promedio, su poder adquisitivo; mientras que los del resto de las 9 provincias habrían sufrido disminuciones.

Dentro de este último lote las mayores pérdidas reales estarían en CABA (-7%), Tucumán (-5%) y Santiago del Estero (-5%).

Pero en la cinchada más larga y desde 2003 los salarios reales del sector público han crecido sustancialmente en la gran mayoría de las provincias, más que duplicándose en Misiones (131%), Formosa (128%), Mendoza (114%), Entre Ríos(112%), Tucumán (112%), Santa Cruz (112%), Río Negro (111%) y la Pampa (111%).

Prácticamente duplicándose se listan los casos de Jujuy (98%), Córdoba (98%), Santa Fe (98%) y Salta (83%). Todas estas jurisdicciones superan la media real del 81%.

La única que escapa a esta tendencia es Santiago del Estero, cuyo gasto salarial medio de 2015 estaría apenas por encima un 5% al que se observaba en el año 2003.

Con expansiones punta a punta de la mitad que el promedio también se destacan La Rioja (34%), San Juan (43%) y Chaco (43%).

Estas cifras ponen en evidencia que aunque la evolución de la remuneración promedio real de los estados subnacionales se ha “amesetado” desde 2012, incluso teniendo en cuenta la enorme heterogeneidad de esta trayectoria a nivel de cada provincia la puja distributiva entre los gobiernos provinciales y sus empleados la vienen ganando claramente los últimos.

Teniendo en cuenta la ventaja que vienen consiguiendo, en 2016 quizás puedan aportar su grano de arena moderando las demandas salariales con el objeto de contribuir a alcanzar el imperioso objetivo de contención del gasto público provincial, tan necesario para arribar a un equilibrio fiscal consolidado en 2016.

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