El equipo recogió datos de 76 estudiantes de las universidad durante una semana completa en la primavera de 2014. Las variables del estudio fueron cuatro: género, edad, cantidad de cosas académicas que hacer y plazos de entrega, y se utilizaron sensores para medir de forma objetiva el comportamiento de los sujetos, así como las actividades que iban realizando y su nivel de estrés.
El resulta fue contundente: hay una relación directa entre la falta de sueño, el mal humor y el mayor consumo de la red social del pulgar para arriba. Además, también se ha percibido que, cuanto menos se duerme, más aumenta el cambio entre pantallas o aplicaciones. Es decir, el usuario también se concentra menos y le cuesta dedicar mucho tiempo a una única actividad, aunque sea en la pantalla de su móvil.
En muchos casos, la tecnología nos ha convertido en personas felices, como es el caso del avance de la medicina, pero es necesario ponerle un freno a esos hábitos que atentan contra nuestra integridad. Leer en la cama ayuda a descansar y hasta ni te darás cuenta (es normal despertarse con el libro entre las sábanas y los anteojos doblados).