Urribarri se ocupó muy bien de dejarle el gobierno a Bordet pero quedándose con el poder, designando personas de su mayor confianza en lugares claves. O como en este caso, personas de la mayor confianza del hombre que le cuida las espaldas, el Fiscal de Estado Rodríguez Signes. Lo único que no previó el ex mandatario fue que el gobierno nacional no fuera más el kirchnerismo. Y en esa alternativa no prevista puede estar, en un futuro no muy cercano, pero tampoco tan lejano, la salida para Bordet. Si es que puede seguir haciendo el equilibrio necesario.
Otro problema para Bordet es que el no encaja, por no tener aún el suficiente vuelo propio, en ninguna de las alternativas que se van presentando en el peronismo, y aunque Urribarri encaje mucho menos en alguna de ellas, aún conserva en el plano local cierta preeminencia basada en una inmensa corrupción en la que están involucrados los tres poderes del Estado.
La salida de Bordet, para terminar haciendo un buen gobierno y nada más, es Frigerio, pero para seguir teniendo su colaboración deberá buscar la forma de ir despegándose de la telaraña. Hasta ahora no lo ha podido demostrar.
Operativo “Agua Bendita”
Una muestra de la debilidad del gobernador Bordet ante “los Urribarri” es que ni siquiera ha podido evitar el bloqueo que se ejerce sobre la figura de su vice, Humberto Adán Bahl, el hombre al que Urribarri le impidió ser gobernador no autorizando que haya internas. Ahora además de eso, Bahl ha sido recluido al ostracismo y apenas si puede contar con un despacho en la Cámara de Senadores.
Pero el desprecio por Bahl tiene su motivo: Darle el mayor protagonismo posible al hijo preferido del ex gobernador, Mauro Urribarri, ungido nada más y nada menos que Ministro de Gobierno y Justicia. Un protagonismo que Urribarri padre nunca le permitió a Bahl cuando ocupó ese lugar durante su gobierno, pero que ahora reclama para su hijo.
Bordet se lo permite y es por eso, que a pesar de las sospechas que hay sobre las actividades de Mauro Urribarri, que lo relacionan con el mundo del narcotráfico, la trata de personas y la prostitución, se lo envía como representante del gobierno, a sentarse nada menos que frente al ministro del Interior, Rogelio Frigerio, para tratar el tema de la Reforma Política.
Verlo a Mauro Urribarri sentado en esa mesa con el ministro es una bofetada no solo a Bahl, sino también a Bordet, e incluso al mismo Frigerio. Es Sergio Urribarri diciendo, “acá hago lo que quiero”. Todo ello forma parte además de un intento del urribarrismo por tratar de “limpiar” la imagen del joven ministro. “En cualquier momento lo van hacer bañar públicamente en agua bendita para tratar de ver si así le pueden mejorar la imagen”, comenta un conocido dirigente peronista, en alusión a la tarea que denodadamente están llevando a cabo desde el entorno del ex gobernador para ayudar a su hijo.
Un hecho extraño
Si bien se supone que la presencia de Mauro Urribarri no le debe haber causado mucha gracia a Frigerio, es llamativo que el joven concejal de Paraná, representante del PRO local, Emanuel Gainza, haya pedido una audiencia con Mauro Urribarri, con la excusa de presentar un plan de modernización del Estado, sin compartirlo con sus pares de bancada y ni siquiera con la secretaria municipal del área.
El hecho le vino como anillo al dedo al ministro que no solo recibió a Gainza, sino que además se encargó de darle una gran difusión pública. ¿Fue un simple error juvenil del concejal Gainza?, ¿o el PRO también está detrás de “limpiar” la imagen del ministro?
Las tonterías, muchas veces son difíciles de desentrañar y provocan confusiones que luego son aún más embarazosas de poder explicar.