Entre los ex miembros de las milicias de Hussein que luego sirvieron a ISIS, está el caso paradigmático de Samir Abd Muhammad al-Khlifawi. Más conocido como Haji Bakr, era el asesor más cercano a Abu Bakr al-Baghdadi y jefe de su consejo militar, hasta su muerte a manos de un grupo rival en enero de 2014.
Previamente, Haji Bakr había formado parte de los servicios de inteligencia de Saddam Hussein, dedicándose a diversas actividades como el desarrollo de armas. Fuentes de la inteligencia iraquí aseguran que, tras la invasión estadounidense, Haji Bakr se unió a al-Qaeda, hasta que fue arrestado por fuerzas estadounidenses. Estuvo preso en un centro de detención del Ejército de Estados Unidos en Irak, junto con muchos otros que, como él, luego formaron parte del Estado Islámico. Entonces, ¿remover el régimen de Saddam Hussein trajo como consecuencia la formación de ISIS?
Los iraquíes comandan, los extranjeros van al frente
En declaraciones recogidas por el periódico The Washington Post, un ex yihadista del Estado Islámico que escapó a Turquía desilusionado con el grupo, a quien llaman bajo el seudónimo de Abu Hamza por seguridad, explicó: “Todos los que toman decisiones son iraquíes, y la mayoría de ellos son ex oficiales iraquíes. Ellos están a cargo, y hacen los planes y las tácticas de batalla”, explica. “Pero los iraquíes mismos no pelean. Ponen a los extranjeros en las líneas del frente.”
Según Hassan Hassan, escritor del libro “ISIS: Adentro del ejército del terror”, Estado Islámico no es un grupo terrorista. “Es una insurgencia iraquí nacida en ese país, y es orgánica en Irak”, explicó al The Washington Post.
Una de las acusaciones que se hace a USA es que Paul Bremer, el diplomático estadounidense que estuvo al mando de Irak tras la invasión, realizó una campaña para desarmar el 'aparato' que había dejado el régimen de Hussein. 400.000 miembros del ejército iraquí derrotado fueron proscriptos del empleo estatal e inhabilitados para recibir pensiones. Pero, sin embargo, se les permitió quedarse con sus armas, generando las condiciones explosivas para una insurrección.
Lewis Paul Bremer III, también conocido como Jerry Bremer fue designado por George W. Bush, director de la Reconstrucción y Asistencia Humanitaria en Irak, reemplazando a Jay Garner el 06/05/2004. Él se fue de Iraq tras devolverle la soberanía.
La brutalidad que utiliza hoy el Estado Islámico recuerda mucho a la de los Fedayines de Saddam, una organización que respondía directamente a Hussein, creada para aplacar disidencias internas en el seno del régimen.
Fedayines de Saddam fue una organización paramilitar leal al gobierno baazista de Saddam, con entre 30.000 y 40.000 efectivos. Su nombre significa "Mártires de Saddam".
El grupo fue fundado en 1995 por Uday Hussein, hijo mayor de Saddam, con el objetivo de aplacar las disidencias internas. La organización no formaba parte de las Fuerzas Armadas de Irak.
Los fedayines, pese a que generalmente sólo iban armados con AK-47, lanzagranadas, morteros y algunas piezas de artillería, fueron la fuerza que inicialmente más resistencia presentó a las tropas de la coalición.
El 22/07/2003, tras un intenso combate, murieron en Mosul los hijos de Saddam, Uday y Kusay, líderes de los fedayines. El grupo paramilitar prometió venganza, anticipando que profundizarían su yihad contra las tropas extranjeras.
Los fedayines incluían a sunnitas tanto como a chiitas, y no cobraban un sueldo oficial, por lo que en muchos casos recurrían al robo o extorsión de la población para subsistir, según explica Wikipedia.
También tenían la costumbre, al igual que el ISIS, de difundir videos promocionales que los mostraban marchando con máscaras negras o practicando decapitaciones.
Para Hamza, los líderes iraquíes que hoy operan en Estado Islámico no son ni muy creyentes, ni muy apegados a Saddam, ni están convencidos de la ideología del Estado Islámico. Su motivación es una sola: recuperar el poder que han perdido. "Quieren poder. Están acostumbrados al poder, y lo quieren de vuelta”, le explicó al The Washington Post.
ISIS, Hussein postmortem
Para el diario norteamericano The New York Times, “el Estado Islámico no fue creado al remover el régimen de Saddam Hussein.”
En cambio, afirma el periódico estadounidense, ISIS son los restos, el remanente, la “sobrevida” de ese régimen que se intentó acabar. Hussein fue quien sentó las bases para el grupo yihadista, a partir de la creación de una red de milicias, en un contexto muy particular.
El otrora dictador iraquí provenía, sin embargo, del Partido Baaz Árabe Socialista, de corte nacionalista, pan-arabista y laico, que había sido fundado por dos pensadores sirios, Michel Aflaq y Salah al-Din al-Bitar. (Aflaq era cristiano, prueba de que en su fundación, el partido lejos estaba del islamismo radical).
Pero esta orientación dio un giro cuando el país invadió Irán, en 1980. Primero como alianza estratégica, Hussein se alineó con la Hermandad Musulmana, una organización política islamista. Con los años, toda la política exterior iraquí pasó a estar basada en la alianza con los islamistas, y en lo doméstico, comenzó un proceso de “islamización”.
Cuando murió Michel Aflaq, en 1989, Hussein manifestó que el creador cristiano del partido se había convertido al islam. La campaña de islamización se intensificó tras la derrota iraquí en Kuwait (1991) y la subsecuente revuelta chiita, y en 1993, Hussein inició la “Campaña de la Fe”.
El The New York Times explica que Saddam estaba atendiendo a una necesidad de los iraquíes más que imponiéndoles algo, ya que había un fuerte incremento del sentimiento religioso en la población en ese momento, quizás derivado de las duras condiciones de vida, resultantes de las sanciones internacionales.
“Pero lo que empezó como un intento cínico de aumentar el apoyo, al tiempo que el régimen se refugiaba en su base tribal sunnita, tomó vida propia, transformando a Irak en un estado islamista e imponiendo cambios que perdurarían en la sociedad iraquí.”
El Gobierno impuso su propia versión de la sharía, que incluía cortarles las manos a los ladrones, tirar a los homosexuales de los edificios y decapitar a las prostitutas. La campaña aumentó las tensiones entre el estado y la población chiita y eventualmente llevó a su colapso. Además, creó una red de contrabando diseñada para evadir las sanciones internacionales.
“Esto fundó un sistema de patronazgo, principalmente distribuido a través de las mezquitas, que mantenía a una serie de milicias directamente leales al líder, como los Fedayines de Saddam, y a las tribus sunnitas, como una protección contra cualquier repetición de la revuelta chiita de 1991.” Esto explica por qué la estructura del Estado Islámico –compuesta por miembros de esas mismas redes- está profundamente arraigada en las poblaciones locales, lo que vuelve muy difícil combatir al grupo.
ISIS como un fenómeno aislado
Pero otros especialistas sobre Medio Oriente disienten. Para Samuel Helfont y Michael Brill, de la revista Foreign Affairs, ni Saddam ni USA son responsables por la creación del Estado Islámico.
Primer punto de su argumento: Saddam no era un islamista, aducen. Tras estudiar archivos iraquíes exhaustivamente, Helfont y Brill llegaron a la conclusión de que Saddam no profesaba ningún tipo de simpatía por ninguna forma de islamismo. Saddam predicaba por un mundo árabe unido, no por un mundo islámico unido. Esto último lo rechazaba de lleno, y mostraba aversión por cualquier tipo de intento de “islamización” de su régimen.
La ideología base de su liderazgo era el nacionalismo árabe secular. Sus alianzas con la Hermandad Musulmana y otros islamistas fueron simplemente estratégicas y circunstanciales. A nivel doméstico, el Partido Baaz se ocupaba de localizar y “neutralizar” a todos aquellos que tuvieran simpatías islamistas o salafistas.
Sin embargo, admiten, los elementos brutales de ISIS son un claro reflejo de la crueldad que hubo durante el régimen de Hussein, pero, advierten, en ese caso no había ninguna motivación islamista detrás de ese comportamiento. No era la aplicación de la ley de la sharia, como menciona el The New York Times, sino simple brutalidad, en la mayoría de los casos perpetuada por los Fedayines de Saddam.
Muchos de ellos, explica Foreign Affairs, eran chiitas pobres, que hoy son considerados herejes por el Estado Islámico. Con respecto a la “Campaña de la Fe”, para Foreign Affairs se trataba de la propagación de una versión del islam mucho más “light”, que siempre había sido parte de la ideología del Partido Baaz y su agenda pan-arabista.
El hecho de que mucho veteranos del ejército y los servicios de inteligencia de Saddam sean hoy de ISIS, es solo prueba de la capacidad de adaptación del ser humano. “El ex dictador italiano Benito Mussolini, después de todo, fue un socialista antes de ser fascista, algunos nazis luego se volvieron comunistas en Alemania Oriental o capitalistas democráticos en la del Occidental”, ejemplifica Foreign Affairs.