También, el juez federal convocó a los acusados para que sean indagados y ordenó que se embarguen sus bienes por $15.000.000 a cada uno de ellos. “Si bien los bingos libraban cheques por el total de las operaciones que se sobrefacturaban, lo hacían mediante un pago que no pasaba por las cuentas de proveedores y eran canjeados en otras empresas como mutuales, cerealeras o cooperativas que gozan de una alicuota reducida en el impuesto al débito y crédito bancario. Así obtenían una reducción en el costo financiero de la operatoria”, se explicó en la resolución judicial en la que se resolvió la convocatoria para que los imputados sean indagados.
En su requerimiento, el fiscal Starc remarcó la disponibilidad de recursos económicos por parte de los imputados quienes habrían expuesto “una minuciosa logística para el despliegue de la actividad delictuosa”.
Según consta en la resolución judicial, uno de los citados para las indagatorias fue el presidente de la sociedad que maneja ambos bingos, que fue identificado como Jorge Pereyra. Se trata de un empresario que, en agosto de 2011 sufrió un intento de asalto cuando llegaba a su casa de San Isidro. Dos meses después, en octubre de ese año, fue asaltado cuando, con otros empresarios comía un asado en el stud Codiciado, en Martínez.