“Francia desea también marcar su presencia en el escenario internacional”, señaló Michel-Kerjan. Por último, Francia cuenta con la mayor población de musulmanes y judíos de Europa. Los 6.000 simpatizantes del ISIS en Francia son “muy difíciles de rastrear”, dijo. Él añadió que los líderes europeos no previeron los ataques del ISIS.
Brendan O’Leary, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Pensilvania, hizo un llamamiento para que hubiera una represalia total para destruir el ISIS. “Para que el ISIS sea derrotado ampliamente, debe ser derrotado, ante todo, donde es territorialmente fuerte y donde cuenta con recursos —no sólo los recursos de comunicación, sino también los recursos militares, los impuestos, la riqueza del petróleo robado, etc.— los cuales ayudan a las diversas redes que patrocinan. Es esencial que el Estado Islámico sea destruido y la atención política se enfoque en lo que lo sustituya”.
O’Leary recordó que el presidente de Francia, François Hollande, dijo después de los ataques que “Francia sería implacable” en su respuesta contra el ISIS. “Si el Estado Islámico dice que es un Estado y un califato y puede declarar la guerra al resto del mundo, no es de extrañar que respondamos con la misma moneda”, dijo.
Michel-Kerjan y O’Leary discutieron las estrategias para contrarrestar el ISIS en el programa de radio de
Knowledge@Wharton en Wharton Business Radio, en SiriusXM channel 111.
Plan de Acción
Michel-Kerjan se mostraba inquieto ante la posibilidad de que hubiera una escalada de los ataques del ISIS. Señaló que mientras el ISIS se ha mostrado “sofisticado en cuanto a la coordinación” de los atentados en París, el armamento que utilizó fue simple, como muestra el uso de rifles. “Si el ISIS comienza a jugar con bombas más sucias y dispositivos nucleares pequeños, tendría un enorme impacto no sólo en el nivel de amenaza, sino también en las comunidades empresariales”, dijo.
Michel-Kerjan sugirió que es necesario un reconocimiento más preciso de la amenaza que representa el ISIS para el mundo. El señaló que mientras los ataques de París tocaron una fibra sensible en USA, muchas personas piensan que este tipo de eventos son muy lejanos cuando se producen en Oriente Medio. “Durante años, hemos dejado crecer al ISIS hasta convertirse en lo que es hoy”, dijo. “El ISIS tiene mucho más poder económico que el que Al Qaeda haya tenido nunca. Cuando el ISIS se mueva de donde está ahora y se convierta en una organización terrorista global, ya habrá miles de personas posicionadas".
O’Leary agregó que la capacidad del ISIS de utilizar Internet para el reclutamiento de partidarios y como parte de su estrategia de comunicaciones lo distingue de otros grupos.
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“El momento actual ofrece una oportunidad maravillosa para la cooperación internacional y regional contra él [ISIS]”, señaló O’Leary, quien hizo un llamamiento a la acción “para exprimir a todos los que han sido suaves con el ISIS”, señalando que “los que han sido particularmente así son los saudíes, los cataríes y los turcos, que en otros aspectos son nuestros aliados”. Él espera que los ataques terroristas en París persuadan a aquellos que están en el poder para dar prioridad a la derrota del ISIS frente a la eliminación del régimen de Bashar al-Assad en Siria.
O’Leary estaba de acuerdo con los observadores que creen que los atacantes de París pueden haber tenido identificaciones sirias para entrar en Europa como inmigrantes o refugiados. Según él, el fuerte incremento del número de emigrantes no sólo se debe a la guerra civil siria, sino también porque Turquía facilitó la entrada de los emigrantes en Europa. “Estados Unidos y Europa necesitan considerar cómo negocian con el presidente [Recep Tayyip] Erdogan en Turquía, que ha demostrado su capacidad para abrir y cerrar el grifo”, dijo O’Leary. El agregó que los atentados de París pueden obligar a Alemania a reconsiderar su “generosa respuesta” a la actual crisis de emigrantes-refugiados.
O’Leary también argumentó que USA debería aumentar su apoyo a Kurdistán. “Los kurdos son los únicos aliados fiables fundamentales [de Occidente] contra el Estado islámico”, dijo. Él estuvo de forma reciente en Kurdistán y se reunió con su primer ministro, Nechirvan Barzani. “Es esencial para el Gobierno de Kurdistán tener éxito en repeler al ISIS y tomar Mosul, y para las fuerzas Peshmerga (los militares en el Kurdistán iraquí) estar armadas de forma adecuada y total, como si ellos mismos fueran un Estado soberano”.
Raíces de la Yihad
“La gente piensa que estos terroristas son pobres, sin educación y todos varones, pero en realidad es un grupo muy diverso de personas”, dijo Michel-Kerjan. O’Leary coincidió con este punto de vista: “Uno no debería asumir que la razón por la que alguien es un yihadista está en que es un marginado desde el punto de vista económico, está explotado o carece de oportunidades. Hay que centrarse en sus convicciones y sus creencias”.
O’Leary dijo que esas creencias tienen sus raíces en el ascenso del Islam salafista (se refiere a aquellos que murieron dentro de los primeros 400 años después del Profeta), que a su vez ha florecido como resultado de que Arabia Saudita patrocinara el Wahabismo (una rama ortodoxa del Islam sunita que se desarrolló en el siglo XVIII y aboga por un retorno a los comienzos del Islam). No significa necesariamente “que todo el mundo se convierta en militante salafista, pero bastantes de ellos lo hacen y crean problemas de seguridad para todos los demás, así como problemas de convivencia religiosa”, señaló.
“Tenemos que ser duros con el Islam salafista, ponérselo difícil al patrocinio de este movimiento por parte de Arabia, y tenemos que pensar en cómo descomponemos, degradamos y destruimos el Estado islámico”, dijo O’Leary. “Una vez hecho esto, desmoralizar a todas esas personas que piensan que están reeditando el Islam primitivo [y] creen que forman parte de la exitosa construcción de un nuevo imperio”.
O’Leary aconsejó a las naciones occidentales que intenten evitar hacer un ejercicio de introspección para ver cómo podrían haber contribuido al crecimiento del ISIS. “Hay explicaciones parciales que se pueden encontrar para el éxito del yihadismo en la política occidental”, señaló. “Pero sería estúpido e idiota por nuestra parte dedicar demasiado tiempo a realizar una amplia autocrítica de nuestro pasado imperial cuando los factores relevantes aquí son el éxito activo del ISIS y nuestro conjunto, la necesidad estratégica para asegurarnos de que sea destruido de forma eficaz”.
Además de esto, cualquier consecuencia inadvertida entre la población islámica puede ser tratada a través de “estrategias apropiadas”, como el empleo justo y la no discriminación, dijo O’Leary. “A cambio … tienen que aceptar las normas occidentales pluralistas y democráticas, la separación de la religión del Estado, no deben demandar excepciones especiales a los valores fundamentales en nombre de la religión, como la igualdad de las mujeres, etc”, añadió.
Concentrarse en la guerra
El que Washington, DC, haya sido nombrada como un posible próximo objetivo del ISIS, O’Leary dijo que no ayuda a tomar posiciones a favor o en contra de la Administración Obama, y ??aconsejó como punto de partida los enfoques de política exterior anteriores. “En la política occidental, por un lado, nos involucramos en una irreflexiva intervención a gran escala y luego decidimos que la mejor estrategia era la contraria a esa: la presencia poco significativa, dejar que todo sea realizado por los aliados locales y no intervenir”.
Él considera la “mediana sensible”, donde USA podría ayudar a la reconfiguración de Irak y Siria y “hacer algo” acerca del distanciamiento de los árabes sunitas de ambos regímenes. “Tenemos que asegurarnos de que hay un futuro para ellos, que es preferible a la vida bajo el ISIS”.
Basándose en su experiencia en la gestión de riesgos, dijo Michel-Kerjan, “hemos aprendido a las malas que es necesario que se produzca un gran evento para que haya una reacción”. Pero ahora, el mundo le debe a las víctimas de los ataques en París que se actúe firmemente contra el ISIS. “Vamos a ir más allá de la declaración de guerra, vamos a ponernos manos a la obra, poner la energía, la coordinación internacional y la capacidad militar en ello”.