En los días posteriores al escándalo de corrupción de mayo, que terminó con la detención de siete altos dirigentes de la FIFA, al dirigente francés se lo involucró en un cuestionado pago de diez millones de dólares que hizo Sudáfrica a la Concacaf previo al Mundial de 2010. El dirigente, en ese momento, defendió su inocencia y apuntó a la prensa por las críticas que recibió. “Han decidido que después de Blatter es mi cabeza la próxima que debe ser cortada. Bonito... pero poco responsable”, señaló.
La acusación contra Jerome Valcke fue realizada por el empresario Benny Alon, dueño de la empresa JB Marketing. Según reveló el periodista Paul Kennedy, de France Football, Alon es compañero de golf de Michel Platini.
El escándalo de corrupción y lavado de dinero -entre otros cargos- continúa sacudiendo a la FIFA, que atraviesa un período de transición desde la intervención de las autoridades norteamericanas, la renuncia a disposición de Blatter y la aparición de postulantes al trono de cara a las elecciones previstas para marzo de 2016.
Estados Unidos solicitó a Suiza la extradición de todos los dirigentes imputados, pero sólo uno aceptó ser juzgado en el primer país y también se aprobó la extradición de un segundo, el uruguayo Eugenio Figueredo, ex vicepresidente de la FIFA y titular de la Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL).
Mientras se sigue preparando la sucesión de Blatter. Este jueves la leyenda brasileña Zico, uno de los candidatos en la elección del 26 de febrero, convocó a los periodistas en un hotel de Zurich para ofrecer detalles de su programa. Zico, que todavía no dispone de los cinco avales de federaciones nacionales necesarios para presentarse, declaró que “las reformas son más importantes que la elección (de un presidente)”.
La FIFA tiene previsto celebrar el próximo febrero una asamblea anual extraordinaria para elegir al sucesor de Joseph Blatter.