Ahora, surge otro interrogante: por qué no resolvieron esto antes. La razón sería que le permitía al Gobierno argumentar que los bonos subían como muestra en la confianza en el país cuando en realidad lo hacían por la suba del billete.
La CNV intenta bajar los efectos de su decisión: "La norma apunta a generar estabilidad en las carteras. Cualquier medida puede tener un impacto más o menos disruptivo. Es exagerada la reacción de los fondos", dijo el presidente de la Comisión, Cristian Girard, al diario El Cronista. Y no descartó conversar con los representantes de la industria esta semana junto con alguna autoridad del Ministerio de Economía. "Si el impacto en la rentabilidad es mayor al 2%, me siento a revisar la medida", agregó, porque consideró que se trata de un tema que es "friccional en términos de impacto, pero no estructural". También, que podría revisar el plazo si resultaba "traumática".
En tanto, los fondos con mayor proporción de activos dolarizados y con cuotapartistas minoristas están evaluando imponer una amparo judicial en forma individual ante la CNV para frenar el efecto de la norma una vez que ésta sea publicada.
"Están exagerando. Es una medida de valuación contable, en todo caso sería transitorio el impacto. Están politizando algo que es técnico. No es un tema grave. Lo que importa es la rentabilidad y el flujo de efectivo", dijo Girard.
Pero el día terminó con un desplome de precios en todos los activos argentinos, rescates de clientes que se profundizaron y aceleraron el pánico y un fuerte desarme de posiciones de los fondos que redujeron drásticamente sus patrimonios.
Según Ámbito Financiero, detrás de ese desorden esperó toda la tarde el Banco Central: el organismo aprovechó el derrumbe de las cotizaciones para quedarse con gran parte de las ofertas. Un funcionario de la Superintendencia de Seguros fue el encargado de preparar el camino y allanar el sendero a Alejandro Vanoli: dio la orden a las aseguradoras de no salir a comprar bonos en dólares y las amenazó con dar vuelta las operaciones de las que lo hicieran. El mercado entero reconoció luego la mano oficial: hubo compras por $ 2.000 millones -especialmente en la última media hora- sólo en Bonar 2017, Boden 2015 y Bonar 2024, los tres títulos predilectos por los inversores para hacer el contado con liquidación.