La nueva partida para la AFI era cuestión de tiempo. Ya en marzo pasado Parrilli había gastado el 20 por ciento del presupuesto que ronda en los 800 millones de pesos anuales.
La reparticipación pública encabezaba el ranking de la ejecución presupuestaria donde el promedio es del 10.8 por ciento.
La razón para el consumo acelerado del presupuesto se debió al gasto de personal, en consonancia con reclutamiento de agentes alimentado por entre 200 y 300 militantes kirchneristas que habrían sido incorporados en los últimos meses por el organismo dedicado a las tareas de la seguridad nacional.
El diputado nacional (UCR) Manuel Garrido determinó que el año pasado los gastos alcanzaron a 240 millones de pesos, por lo que solicitó un pedido de Acceso a la Información al Poder Ejecutivo. Pero se lo rechazaron en marzo. “Adujeron que esta información es secreta. Lamentablemente, el Gobierno abusa al invocar sobre cuestiones que no son tales”, añadió por entonces.
Los gastos reservados deben ser controlados por la Comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia del Congreso Nacional, que tiene mayoría K y casi nunca se reúne.
El incremento de partidas para inteligencia a tres meses del cambio de gobierno levanta sospechas y recuerda a la denuncia de 2004 de Gustavo Béliz. Por entonces, afirmó que la entonces Side tuvo un incremento extrapresupuestario de $ 100 millones durante el año 2003 -que debe investigar la Oficina Anticorrupción- y afirmaba que mientras él viajaba a Suiza en clase Turista, devolvía los viáticos y le exigía a todos sus funcionarios austeridad, "la caja negra" del Gobierno no reparaba en gastos.
La denuncia de Béliz precisaba sobre gastos de la ex Side una operatoria para la devolución de fondos en negro ya que la legislación le permite a la ahora AFI las partidas secretas. Entonces, el dinero girado por el Presupuesto Nacional a la secretaría, ésta lo devuelve en negro bajo la carátula de “operaciones especiales”.