Ghiggia era un atacante ágil y veloz, con un juego dinámico que muchos consideraban adelantado para su época.
“Yo tuve la suerte de estar ahí (...) Soy un uruguayo más, que estuvo ahí, pero como cualquier otro”, manifestó hace tiempo acerca de ese histórico día en Río de Janeiro.
Alcides Ghiggia estuvo cerca de la muerte en 2012, cuando su salud quedó muy comprometida tras un accidente de tránsito en el que su auto fue embestido por un camión, en una resbaladiza ruta uruguaya durante una tarde lluviosa.
Pese a permanecer en cuidados intensivos durante varios días, el ídolo uruguayo se recuperó.
En los últimos años, sus apariciones públicas se hicieron cada vez más esporádicas debido a su frágil estado de salud, pero en 2013 vivió dos momentos de gran emoción.
El 20 de noviembre, cuando Uruguay jugó la revancha del repechaje ante Jordania para clasificar al Mundial 2014, el estadio Centenario se unió para homenajearlo.
Ghiggia, quien vistió su camiseta número 7, llegó al centro del campo de juego ayudándose con un bastón y fue testigo del grito de gol con el que había soñado durante 63 años.
La pantalla gigante del estadio mostró el video de aquella hazaña, y los uruguayos celebraron y aplaudieron al emocionado ídolo.
Días después, participó en el sorteo del Mundial de Brasil, en el que volvió a ganarse una ovación cuando fue presentado.
Fue uno de los primeros futbolistas de su país que jugó en Italia, desempeñándose en la Roma entre 1953-1961 y en el Milan en 1962, donde disputó cuatro partidos antes de retornar a Uruguay para integrarse al modesto club Danubio, donde se desempeñó hasta los 42 años.