¿Cuál fue la clave de la victoria de Blatter, que tenía encontra a la federación europea y recibió el voto dividido de sus aliados históricos de la sudamericana Conmebol? Fue la cantidad. Blatter consiguió el voto de los países africanos y asiáticos, que no tienen la tradición futbolística de Europa o América Latina, pero a la hora de elegir tienen el mismo peso que estos últimos y los superan en número.
Blatter consiguió allí fidelizar un nucleo duro a través del programa 'Goal' de apoyo a países asociados a la FIFA. Durante 12 años del funcionamiento de esta iniciativa, el continente africano recibió de la FIFA US$2.106 millones para centros de entrenamiento, canchas de fútbol profesional y edificios para que las federaciones funcionen adecuadamente. Mientras que en Asia esa inversión alcanzó los US$3.000 millones, de los cuales la mayoría se ha dedicado al desarrollo del fútbol juvenil tanto masculino como femenino.
Blatter es la cara de esa ayuda y tanto en África como Asia se lo aprecia como un generoso benefactor.
Esta descripción sirve de disparador para una serie de comparaciones que, como suele ocurrir, nunca son simpáticas. Aparece una maquinaria como la de la FIFA, que puede ser comparada con la de un Estado. Una figura como la de Blatter que puede ser parangonada con la de un dirigente político; y un nucleo duro que parece obtenido gracias a las maniobras clientelares.
Ante la diyuntiva continuidad o cambio, los beneficiarios del dinero de la FIFA optaron por respaldar a su benefactor más allá de las acusaciones. ¿Puede ocurrir lo mismo en la Argentina? Los sectores más vulnerables de la pirámide socio-económica fueron abastecidos con millones de pesos a través de diversos planes sociales. Ese nucleo duro de personas que necesita aún del Estado para satisfacer sus necesidades básicas ¿por qué apostaría a un cambio?
También se puede agregar a ese universos a cientos de miles de personas que se han incorporado a la clase media a través de la estabilidad laboral que le ha permitido obtener mejoras salariales, incluso -salvo excepciones- que le han ganado a la alta inflación. Tampoco se puede desdeñar que millones de nuevos jubilados accedieron al beneficio sin la necesidad de tener los aportes requeridos a cualquier trabajador formal.
El kirchnerismo agita el fantasma de la pérdida de todos esos "derechos" si es que no continúa en el poder. Un regreso abrupto a la crisis de 2001. Un sector lo interpreta como algo cierto, lo cual lleva a activar en él un instinto lógico de supervivencia. ¿Por qué apoyar un cambio cuyo resultado hoy por hoy es incierto?¿Tiene alguna importancia que sobre la adminitración K pesen también sendas sospechas de corrupción? ¿Hace alguna mella en la consideración del electorado su vocación autoritaria y su desprecio por la disidencia? ¿Es para ignorar la deficiente gestión en distintos sectores del Estado?
Si se toman en cuentas las encuestas que circulan por estos días, el costado negativo del Gobierno no estaría siendo apreciado en toda su magnitud. El FpV aparece como la fuerza más votada de cara a las elecciones primarias, y Daniel Scioli pica en para las generales.
¿Continuidad o cambio? La Argentina parece ir en el sentido de la FIFA.