En algunos medios de prensa se publicó que un barrabrava, Ariel Calvisi, alias 'el Pato', que participó de los desmanes en la confitería del club, ocasionados por La Banda del Oeste (otra barrabrava de River), y que estuvo imputado y prófugo, hasta su detención presente, dijo en su testimonio en sede judicial que Patanian habría pagado un asado para barrabravas.
Patanian ha negado semejante posibilidad, explicando que durante enero, cuando habría sucedido el acontecimiento denunciado por el detenido, él estaba en Punta del Este con el plantel de River que realizaba trabajos de pretemporada competitiva.
El fiscal José Luis Campagnoli apuntó a Patanian como un contacto de la barrabrava, pero Patanian dice que es una mentira y que el lunes estará presentándose en forma espontánea ante quien corresponda para brindar testimonio. Según Patanian, es una suerte de venganza contra él de parte de malvivientes, recordándose que él ya denunció amenazas.
Y por si faltara algo, el martes 07/04, en un operativo realizado en el complejo de comercialización de indumentaria La Salada, en Lomas de Zamora, vecinos y puesteros de la zona denunciaron la presión y hostilidad con intentos extorsivos, de parte de facciones de las barrabravas de Boca y River que administraban los puntos de venta ilegales ubicados sobre el Camino de la Ribera. La denuncia fue por lesiones, amenazas y uso de armas de guerra. Tras aquel acontecimiento, la Fiscalía a cargo de la investigación sumó más testimonios de vecinos que confirmaron las amenazas y el rumor de que los barrabravas les cobraban por el alquiler de los puestos, por la limpieza y por la seguridad.
Entre los denunciados estaban los hermanos José y Pablo Zárate, quienes fueron asesinados en noviembre de 2014 y enero de 2015. También se anunció la presencia de un hombre apodado “El Cejudo”, apuntado por el crimen de los Zárate. Los investigadores creen que ellos eran socios en varios negocios vinculados con La Salada (desde los cuidacoches o trapitos y el manejo de las combis truchas que llegan desde distintos puntos de Conurbano 3 veces por semana a las ferias) hasta una disputa por dinero. Después de los asesinatos, el sector manejado por “el Cejudo” habría obtenido la gestión de la mayoría de los puestos ilegales, ahora desmantelados.