Además se solicitó la colaboración de la Gendarmería para que se sume a las tareas de prevención de los hechos delictivos.
Lo increíble es que policías de civil (estampillas, le dicen en la jerga), se infiltraron entre los manifestantes para intentar identificar a los líderes de la marcha. La policía, al menos en Florencio Varela, no le teme a los delincuentes sino a la gente honesta. Y el alcalde Julio Pereyra o es tolerante o es cómplice de tan irregular situación.
La web Varela al Día, dejó constancia de la situación:
"(...) Y esto ya da vergüenza ajena, raya con lo incompresible, con lo sin explicación alguna. Estos policias de civil llegaron a la plaza San Juan Baustita donde otros, de caballería e infantería se mantenían a lo lejos por cualquier ulterioridad. También dieron verguenza ajena, pues los vecinos que marcharon no lo hicieron con garrotes y sus caras tapadas. Y cuando así son las marchas, con garrotes y caras tapadas, la policía no está. (...) Había entre los presentes abogados, médicos, contadores, profesionales de distintos rubros. Quizás las medidas de prevención hayan sido solicitadas por las amenazas que recibiera el intendente Pereyra en la red social Twitter. Nadie lo puede asegurar, pues la policía no habla. Solo tiene contactos con sus “periodistas” operadores.
Algunos de los manifestantes se mostraron molestos por la indiferencia de otros vecinos ante su paso. Y es como todo. A comienzos del año marcharon los vecinos de San Nicolás cuando mataron a la abuela Blanca Troncoso. El resto de la sociedad fue indiferente. Hoy el otro sector al que le tocó padecer la violencia delictual reclama apoyo. La marcha finalizó en paz y sin incidentes. Ahora, novedad en la investigación del crimen de Calvi, no hay. El caso está impujne y eso si que es grave. (...)."
La situación debería ser aclarada por el titular de la Departamental, Fernando Grasso, personaje cuestionado si los hay...