Ordets es uno de los pocos ucranianos en la nómina del Shakhtar, un club que incluye a 13 brasileños, más de la mitad del plantel. Es originario de Volnovakha, un pequeño pueblo cerca de Donetsk, pero en una zona bajo control del gobierno ucraniano.
En la mañana del sábado 23/08/2014, el Donbass Arena, fue bombardeado por lo que sufrió graves daños en la fachada noroeste. Previo al bombardeo, el club ucraniano había subido a su sitio oficial imágenes del recinto con el fin de desmentir un posible ataque, pero durante la jornada de ese mismo sábado los rumores se hicieron realidad.
Debido al ataque, quedó inutilizado en el recinto el sistema energético de la imponente instalación deportiva, víctima, también, del contencioso armado entre las tropas gubernamentales de Ucrania y las fuerzas prorrusas.
El conflicto es especialmente cruento en Donetsk, tomada por los rebeldes y que Ucrania está intentando recuperar.
Por otro lado, el mes pasado, un proyectil impactó contra autobús de transporte público en Volnovakha, matando a 13 personas. El gobierno ruso acusó a los separatistas pro rusos, que negaron la responsabilidad.
“No hay paz en el pueblo. Hay muchas tropas”, expresó Ordets, entrevistado en un lujoso hotel de Kiev que ahora opera como sede temporal del club.
Algunos barrios de Donetsk han sido destruidos por los bombardeos indiscriminados y su aeropuerto —remozado para la Eurocopa de 2012— quedó en escombros. La Donbass Arena ha sufrido daños en su exterior por los combates. Un video captado por una cámara de seguridad muestra a una persona que evita por poco el impacto de un fragmento de vidrio que cae desde lo alto del estadio. El club señaló que el incidente se debió a la onda expansiva de una detonación cercana, y que nadie resultó herido.
El club adoptó su nombre, ‘Shakhtar’, de los mineros de carbón de la región de Donbass en el este de Ucrania. La mayoría de los residentes en el oriente hablan ruso y son partidarios de nexos más cercanos con Moscú, viendo con recelo al gobierno de Kiev. En contraste, el oeste de Ucrania se inclina por Europa, y Lviv es bastión del nacionalismo ucraniano.
El propietario del Shakhtar Donetsk es el magnate industrial Rinat Akhmetov, el hombre más acaudalado de Ucrania. Sus empresas emplean a miles en Donetsk, él construyó la Donbass Arena, y públicamente ha criticado a los separatistas.
No causa sorpresa que Ordets diga que "todo el equipo, todos los jugadores quieren una Ucrania unida", y mucho de los hinchas del club se oponen a los rebeldes. Los foros de Internet de los seguidores de Shakhtar están llenos de campañas de recaudación de fondos para que las tropas ucranianas puedan recuperar Donetsk. Algunos hinchas venden la indumentaria de Shakhtar —normalmente de naranja y negro— con los colores patrios de Ucrania, el amarillo y azul.
Akhmetov fue quien fichó a jugadores brasileños con la intención de ganar la Liga de Campeones, la máxima competición de clubes de Europa. El Shakhtar Donetsk se proclamó campeón de la liga ucraniana en la pasada temporada.
Cinco de los brasileños rechazaron volver al club el año pasado para la nueva temporada debido al conflicto, entre ellos sus figuras Douglas Costa y Alex Teixeira. Pero al final todos se reincorporaron.