El tema del tendido de la fibra óptica es algo que está muy sospechado por los negociados que habría detrás del mismo y ya ha sido materia de investigación en otras oportunidades. Acá en Entre Ríos, según se informa desde el ministerio de comunicación, ya se habrían adquirido unos 150 terrenos, de los 171 que se necesitan para la construcción de las instalaciones finales y desde donde se despliega luego la distribución hacía el interior de las ciudades. A esta etapa final de la obra se la denomina “última milla”.
Los trabajos inherentes a esa “última milla” son los que permitirán que los servicios derivados de la red lleguen efectivamente a los hogares, clubes, escuelas, hospitales y otros organismos públicos. Según se informa desde el ministerio de comunicación, en esa obra estarían invirtiendo pymes prestadoras de cable, cooperativas que brindan el servicio de Internet, gobiernos locales y otros actores, pero hasta ahora ha sido imposible confirmar que eso sea así realmente.
Al mismo tiempo se ha creado un organismo integrado por empresas, universidades y el gobierno, que se denomina Polo Tecnológico Paraná. Según señaló el ministro Báez en sus declaraciones, “con los profesionales del Polo venimos trabajando juntos desde hace tiempo en una suerte de alianza estratégica que hoy nos aporta un bagaje de recurso humano y materia gris para darle a este proyecto la rigurosidad que merece, de manera que esta red sirva a todos los niveles del Estado, haga más eficiente la prestación de servicios, contribuya a aumentar la seguridad, acompañe la actividad del sector privado y también consolide la inclusión digital, que es el signo distintivo de esta política pública”.
El ministro explicó además que el trabajo con el Polo Tecnológico se inició en julio 2014, con el objetivo de realizar estudios que derivaron en las guías técnicas acordes al plan Argentina Conectada, y para los cuales se tomó como referencia a Concepción del Uruguay, Villaguay, María Grande, General Campos, Aranguren, La Criolla, Aldea Brasilera, La Virgen y Aldea San Antonio. “No es que esas ciudades tengan coronita -explicó el ministro-, sino que simplemente debíamos elegir un determinado número de localidades que fueran representativas del conjunto en las que poder desarrollar los proyectos de ultima milla que ahora se han terminado y en breve pondremos a disposición de todas las municipalidades de la provincia”, esas palabras de Báez son una simple chantada como para decir algo y seguir sosteniendo que la obra de la fibra óptica se concretará.
Una mentira de patas cortas
En primer lugar hay que resaltar, tal como se indica en el inicio de esta nota, que no hay 2.780 kilómetros de fibra óptica nueva extendidos en territorio entrerriano, como dice el ministro Báez. Faltan 1.000 kilómetros y corresponden a la zona noroeste, comprendida por los departamentos La Paz, Federal y Feliciano.
En segundo lugar, se anuncia que hay 150 terrenos adquiridos, en igual número de localidades, que de acuerdo al plan inicial serían 171, para comenzar las obras de la “última milla”, pero se informa que únicamente hay nueve localidades tomadas como referencia para evaluar las factibilidades técnicas.
Pero, y acá viene la frutilla del postre: ¿Cómo hará el ministro Báez para distribuir la fibra óptica que llega hasta las puertas de esas localidades hacía el interior y llegar a los hogares, escuelas, etc.?
Para poder hacerlo se necesita contar con un equipamiento especial, que está estipulado en el plan de la obra, y que pareciera que el ministro se olvidó que eran imprescindibles para que los beneficios de la fibra óptica puedan hacerse necesidad.
Esos instrumentos están contenidos en unos nodos que se denominan “shelters” que consisten en cabinas cuyo tamaño varía según el equipamiento que deban contener. Pues bien a estos “shelters” hay que conectar la fibra óptica que llega a las distintas localidades y desde allí se comienza a realizar la distribución hacía el interior de las mismas. La interconexión entre los distintos “shelters” es lo que permite que se pueda lograr la “iluminación” de la red de fibra óptica.
Es decir, mal que le pese al ministro Báez, hasta tanto no cuente con los famosos “shelters” será imposible continuar con el sueño de llevar la fibra hasta el interior de las ciudades. Claro que si quiere seguir mintiendo puede seguir haciéndolo.
La licitación para la compra de los “shelters” corresponde al Programa Argentina Conectada, y estaba programada para enero 2014, pero nunca se llevó a cabo.
Hay un detalle que quizás tampoco conozca el ministro y que es muy grave: La fibra óptica, debido a su proceso de fabricación, si no “se ilumina” en un período breve de tiempo comienza a deteriorarse muy rápidamente y queda inutilizable, lo que hará que se pierdan millones de pesos enterrados inútilmente.
Claro que si eso ocurriera, será muy difícil que alguien devuelva “las comisiones” ya cobradas, y quizás por eso algunos desconozcan, o elijan desconocer ciertas cosas sobre el Plan Argentina Conectada y por eso prefieran seguir con las mentiras.