A continuación, un fragmento de la entrevista:
Edgar Mainhard: -¿Cómo estamos con el tema importaciones, reservas del Banco Central y esta novedad de un incremento en el cepo cambiario?
Luis Secco: -Desde la devaluación de 2014, el Banco Central impuso un cepo cambiario muy fuerte a las importaciones que significó, a fin del año pasado, acumular importaciones impagas por casi US$5.300 millones. Eso significa, importaciones que se hicieron pero que el Banco Central no proveyó de dólares al importador para pagarlas. Algunas de ellas se encuentran, todavía, impagas, y otras las tuvo que pagar o la casa matriz -en el caso de multinacionales-; o se buscó un acuerdo con el proveedor para no interrumpir la cadena de suministro; o se recurrió al mercado no oficial de moneda extranjera. Insistir con esto tiene sus costos, suele llamarse “ajuste silencioso” porque, en lugar de salir todos los días en las tapas de los diarios cuando caen las reservas o preguntarse qué le pasa al tipo de cambio, lo que tenemos son decisiones de producción que se postergan o se suspenden a lo largo del tiempo y me parece que esa será la norma durante todo este año. Cada día hay, en forma progresiva y consecutiva, una fuerte pérdida de reservas, o sea de ventas que tuvo que hacer el Banco Central. La semana pasada el Banco Central le empezó a decir que No a los importadores, tratando de evitar que esa pérdida de reservas continuara y que apareciera en la tapa de algún diario. Va a continuar el cepo con mayor control en relación a la demanda del día a día y en términos de evitar “malas noticias”.
EM: -Existe la convicción de que el sector público nacional se ha financiado con las reservas del Banco Central durante 2014 y esto afectó la posición de reservas del mismo, ¿es correcto?
LS: -Si, claro. Si se consideran todas las reservas que el Banco Central le transfirió al Tesoro Nacional para que este pudiera pagar su deuda (arrancando desde aquellos primeros US$9.000 millones para pagar la deuda con el Fondo Monetario y nunca devueltos por el Tesoro). En el período K tenemos que hablar de US$ 40.000 millones. Lo que estoy diciendo es que hoy las reservas del Banco Central tendrían esos US$40.000 millones, si se hubiera ejecutado una política más racional de endeudamiento y una estrategia inteligente de reinserción en los mercados globales de capitales. Nada de todo eso se cumplió. Y en la economía no alcanza con el relato porque, al final, mandan los números y el dinero en el bolsillo. El desendeudamiento sólo es verdadero si se deja al Banco Central afuera de la ecuación. Lo que está pasando es que el Tesoro se endeuda sistemáticamente, tanto en dólares como en pesos, con el BCRA. Ese endeudamiento no se ve porque se hace contra el Banco Central y es un 'pagadios'. Lamentablemente, en la historia argentina cada vez que el Tesoro se financia con el Banco Central, ese dinero nunca se devuelve. Pero esa situación provoca, inevitablemente, alguna consecuencias. Es decir, consolidamos la deuda con el Banco Central y todo el mundo sabe qué significa eso: tendrá que haber ajuste.
EM: -¿Cuál es la posición de reservas que, a este paso, entregará la Administración Cristina a quien herede el Poder Ejecutivo Nacional?
LS: -En el 2007, contra cada $100 que había en el activo del Banco Central, unos 2/3 eran reservas y 1/3 eran títulos públicos, o sea, deuda del Tesoro. Pero si ahora se hace esa cuenta, ocure que cada $100 del activo del Blanco Central hay 2/3 que son deuda del Tesoro y 1/3 que son reservas. La cuenta que más ha sufrido, en este periodo, es el balance del Banco Central. Hay que financiar un gigantesco Estado, y el único recurso que se encuentra para ello es el Banco Central. La macroeconomía tiene sus urgencias y todas apuntan hacia el mismo horizonte. Por eso hay que debatir y discutir qué volumen de Estado queremos y qué prestaciones estamos dispuestos a financiar y con qué dinero. Necesitamos definir a la brevedad qué gasto público nos apetece como sociedad, y cómo lo pagaremos.
EM: -Frente al importante ajuste de precios relativos inevitable, que hay por delante, y otras decisiones que requerirá la economía, ¿qué hacemos? ¿Gradualismo o shock?
LS: -Creo que a causa de la magnitud de los desequilibrios de la Argentina, tanto en lo fiscal como en lo monetario y los precios relativos por recomponer, no será fácil hacerlo gradualmente y me temo que aquello que se intenta hacer gradualmente, después ya no puede hacerse. Me parece que se va a abrir una ventana de oportunidad para el próximo gobierno, por aquello del período de gracia que producen las expectativas ante una nueva Administración, pero si no se abordan estos temas, todo será una irresponsabilidad. Habrá que ejecutar el ajuste macro pero es indispensable un consenso mínimo imprescindible sobre ese movimiento. La cuestión institucional es importante pero la decisión en lo macro será de una magnitud enorme. Y de esto trata el debate, más allá de la crisis que provoca el caso Nisman.