"Estamos hablando ni más ni menos que de legalizar la ingeniería genética", ha advertido la diputada conservadora Fiona Bruce. "La nueva técnica consiste en alterar un futuro ser humano, reemplazando unos genes por otros".
La Autoridad para la Fertilidad y Embriología Humanas (HFEA) asegura, sin embargo, que los 15 años de experimentación en primates han sido suficientes y ha presentado tres estudios recientes que pretenden demostrar que se trata de un procedimiento «sano y seguro» para los humanos.
La nueva técnica permitiría que una madre con el ADN defectuoso de sus mitocondrias cediera el núcleo de su óvulo, que se sería insertado en el óvulo donado por una mujer sana (tras extraerle su propio núcleo), y fecundado finalmente in vitro por el esperma del padre.
El bebé recibiría prácticamente la totalidad de la información genética de sus progenitores. Tan sólo el 0,1% o el 0,2% correspondería al ADN mitocondrial de la mujer que donó el óvulo sano. Se calcula que 1 de cada 6.500 recién nacidos podrían beneficiarse de la técnica y evitar así los graves trastornos metabólicos que causa el ADN defectuoso de las mitocondrias, responsable de graves enfermedades neurodegenerativas.
Los especialistas, como el doctor John Gearhart, de la Universidad John Hopkins, han recalcado el gran paso adelante que se podría dar con la nueva técnica en la lucha contra las enfermedades genéticas hereditarias: "Uno de cada 200 niños nace con un ADN defectuoso en las mitocondrias. La mayoría son casos que no revisten gravedad, pero en uno de cada 6.500 la condición puede ser muy grave e incluso mortal".
Las enfermedades mitocondriales, como el síndrome MELAS, el síndrome de Leigh o la atrofia óptica Leber, afectan por lo general a los órganos más necesitados de energía en el cuerpo humano y pueden causar con el tiempo el deterioro cerebral, la atrofia muscular o anomalías en el funcionamiento del corazón.
Jessica Newell, una niña de un año aquejada con el síndrome de Leigh (un desorden neurodegenerativo que causa lesiones irreversibles en el sistema nervioso central), asistirá al debate en la Cámara de los Comunes en los brazos de sus padres, Vicky y Keith Newell, que aspiran a ser de los primeros en probar el nuevo método de fertilización a 3r bandas, bajo los auspicios del equipo de la Universidad de Newscastle.
"Adoramos a Jessica, pero su salud se está deteriorando y vive prácticamente entubada", declara la madre de 38 años a The Sunday Times. "No podemos ni pensar en la idea de tener otro niño que pueda sufrir lo mismo. Si los parlamentarios votan sí, será fantástico, no sólo para nosotros, sino para muchas otras familias. Cuando te dan una vez la peor de las noticias, te ayuda al menos saber que hay un poco de esperanza".
El estudio más concluyente, dirigido por el profesor Dough Turnbull en el Centro de Investigación Mitocondrial de la Universidad de Newcastle, será presentado en sociedad. Él anticipó: "Si no damos el paso adelante, estaremos negando a muchas mujeres el derecho a tener hijos sanos. Son los pacientes quienes deben tomar la decisión final".