La calificadora estimó además que el dólar oficial culminará 2015 en torno a los $12,50 , casi $4 por encima de la cotización actual.
En tanto, la representante de Standard and Poor’s en Brasil, Regina Nunes, afirmó hoy que la tendencia es que Brasil mantenga el grado de inversión, actualmente con ‘BBB’ y perspectiva estable.
“Estable significa que Brasil no debe empeorar, sino que va a converger hacia un país más estable y quedarse en ‘BBB’”, dijo en un evento en Rio.
Nunes recordó que el país llegó al grado de inversión en 2008 y mejoró la nota en 2011, a ‘BBB’. Pero S&P rebajó el rating de nuevo a ‘BBB-‘ en marzo pasado, en el escalón más bajo de la franja considerada grado de inversión.
“De todos los años en que estuve aquí, el más difícil fue de 2002 a 2003 y hoy, no comparando, (es difícil) la transición de 2014 a 2015. Son países diferentes, pero comparo con hoy porque, a pesar de haber hecho el camino de grado de inversión, a ‘BBB-‘, estable, los puntos que vamos a mirar hoy son macroeconómicos, nuevamente volvemos a lo básico”, señaló Nunes.
Pero S&P tiene problemas considerables, quizá más importantes que algunos de sus clientes.
El procurador estadounidense Eric Holder reclamó hace 2 años a S&P una compensación por las pérdidas que provocó su conducta fraudulenta, que en su día valoró en US$5.000 millones (4.250 millones de euros).
La sanción final, que sigue aún negociándose con Justicia y los fiscales de varios estados, podría rondar los US$1.000 millones (850 millones de euros), una cantidad muy similar a la que se ofreció a la filial de McGraw Hill Financial antes de que se lanzara el proceso.
El litigio podría resolverse así por la vía extrajudicial, para evitar que la batalla legal se prolongara.
S&P puso nota a paquetes de deuda hipotecaria por valor de US$2,8 billones entre 2004 y 2007. A esta cantidad se suman US$1,2 billón a seguros por impago, que cubren los activos de alto riesgo. La fiscalía acusó a la institución financiera de haber engañado a los inversores al decir que la calificación que concedió era objetiva y sin conflictos de interés.
Sin embargo, entre la masa de documentos entregados como prueba hay mensajes internos que muestran que la firma subestimó a conciencia el riesgo de esos activos y que aventuraban el desplome que se vio después. La Administración de Barack Obama indicó que sin esa calificación desorbitada, las instituciones financieras no habrían invertido en esos paquetes de deuda.
S&P argumentó que el resto de actores del mercado y los propios reguladores —incluida la Reserva Federal y el Departamento del Tesoro— hicieron el mismo análisis positivo del mercado hipotecario antes de mostrar signos de fatiga en el otoño de 2007. En paralelo, la firma adoptó medidas para cambiar su modelo de trabajo.
La multa final a S&P es pequeña cuando se compara con los US$16.650 millones que el pasado verano (boreal) se impuso a Bank of America por la manera en la que Merrill Lynch y Countrywide empaquetaron la deuda hipotecaria. Hace un año JPMorgan Chase pactó un desembolso de US$13.000 millones para dar carpetazo a investigaciones similares.