Tras retornar al país, García Mayor se instaló en su ciudad de origen y empezó de cero, hasta que en 2012 recibió un mail de la unidad de compra de la ONU para que presentara su vieja tesis/proyecto de ayuda humanitaria. Y a los 15 días lo invitaron a Washington para que lo explique ante distintas organizaciones.
La idea atrajo al mundo porque el sistema de urbanización de emergencia no sólo serviría para paliar los efectos de las catástrofes naturales, sino que también sería un salvavidas para los más de 50 millones de refugiados que hay en el planeta a causa de los conflictos bélicos.
"Aprendí inglés por el camino para poder exponer, y luego de disertar me dijeron que mi idea era increíble, que hace 20 años buscaban algo así y que querían una cantidad importante del producto", recordó el joven. "Les expliqué que era una tesis universitaria que buscaba apoyo, entonces me dijeron 'bueno, de esto se va a enterar el mundo porque queremos que vengas a la asamblea de la ONU para que lo conozcan todos los presidentes'. Es algo de película", rememoró.
En la ONU y más allá
La historia sumó otro hecho conmocionante porque, antes de presentarse ante la ONU, el joven argentino recibió un mail de la nunciatura del Vaticano "Me organizaron una audiencia con el Papa así que fui y charlé con Francisco; en un momento, mientras le comentaba el proyecto, me di cuenta de que estaba dialogando con el Papa en Roma y ahí fue como una pausa... Además él empezó a hablar y nos hizo llorar a todos".
El sistema CMax
El sistema CMax está confeccionado en propileno, aluminio y tela de poliéster y consta de una estructura central rígida, dos alas de material flexible que al desplegarse cuadriplican su tamaño, y dos patas telescópicas que separan el piso de la superficie, reduciendo el pasaje de frío y humedad.
Cada módulo, que se puede armar en 11 minutos sin la necesidad de emplear herramientas, incluye un kit de supervivencia. Y mientras permanece plegado, el refugio puede apilarse porque es liviano, pequeño y fácil de almacenar.
Con el impulso del Sumo Pontífice, que lo instó a perseverar porque el mundo necesitaba mucha gente que piense en el otro y le dijo que el proyecto "ya estaba bendecido por Dios", García Mayor viajó a los Estados Unidos y disertó en la asamblea de la ONU.
Luego de esa experiencia "increíble" el diseñador industrial volvió al país, donde por estos días sigue con su tarea al frente de una fundación que abastece de alimentos a comedores de Bahía Blanca, aunque ahora lo hace con la distinción de la Cámara Junior Internacional en el rubro "Contribución a la niñez, a la paz mundial y a los derechos humanos", que lo eligió como uno de los 10 jóvenes más sobresalientes del mundo. Todo por la misma tesis universitaria que dejó de ser un proyecto para convertirse en una solución que podría salvar a millones de personas en todo el planeta.