El procurador estatal de Guerrero, Iñaki Blanco, ha afirmado que 28 cadáveres han sido recuperados de estas fosas clandestinas y que harán falta al menos dos semanas para identificar los cuerpos a través del ADN. Asimismo, aseveró que la Policía de Iguala está vinculada al narcocártel Guerreros Unidos y citó el testimonio de dos sicarios que confesaron haber llevado a "17 de ellos [estudiantes] al colmo de un cerro en El Pueblo Viejo, donde tienen fosas clandestinas y donde los mataron".
Ayer (5/10) según Proceso.com.mx la cifra de cuerpos exhumados en las fosas localizadas era de 28 y la mayoría corresponde a restos óseos que carecen de tejido blando.
De las tres fosas exploradas, las autoridades ministeriales encontraron nueve cuerpos en la primera, 11 en la segunda y ocho en la tercera.
Familiares de los estudiantes desaparecidos estuvieron en la sede de la Fiscalía estatal donde fueron sometidos a exámenes periciales y rindieron su declaración ante agentes del Ministerio Público del fuero común.
Por último, el portal AnimalPolítico.com precisó que el Procurador de Guerrero, Inaky Blanco, afirmó en conferencia de prensa la noche de este domingo que las investigaciones en el caso de los estudiantes desaparecidos revelaron que policías de Iguala habrían entregado a 17 de ellos al grupo delictivo Guerreros Unidos, quienes habrían sido asesinados.
Esta información, según el procurador estatal, se desprende de las declaraciones de Martín Alejando Macedo Barreda, vendedor de narcóticos, y Marco Antonio Ríos Berver, sicario de Guerreros Unidos, ambos detenidos en días recientes.
De acuerdo con las declaraciones de los detenidos por el caso de los 43 desaparecidos, habría sido un líder de la organización criminal “Guerreros Unidos”, conocido como “El Chuky”, quien ordenó la ejecución de los estudiantes.
Explicó que con las declaraciones de estos dos detenidos se logró identificar a 30 miembros de la policía municipal preventiva de Iguala como integrantes de los Guerreros Unidos.