El fenómeno coincide con los fatídicos meses que se iniciaron a fines del año pasado, cuando el Gobierno, de la mano del titular del Banco Central, Juan Carlos Fábrega, y del ministro de Economía, Axel Kicillof, habilitó la devaluación más fuerte del peso en 12 años, que tuvo como pico enero cuando se depreció un 21 por ciento en tan solo dos días.
Asimismo, la caída puede atribuirse al factor de la estacionalidad en la merma de cuentas, ya que usualmente en el verano se crean más empleos temporales. En diciembre de 2013 hubo por primera vez más de 8 millones de estas cuentas, lo que matiza el impacto de la baja.
Sin embargo, la merma en cuentas sueldo es mucho más pronunciada que lo registrado en dos años anteriores. Se trataría de un signo más de que el ciclo actual de la economía está atravesando una desaceleración y achicamiento, que puede obedecer ya sea a la destrucción de empleos, como a un desplazamiento de la creación de trabajo registrado al trabajo "en negro".
Los bancos que más sintieron el impacto fueron los privados, pues el 83% de las 311 mil cuentas que se cerraron correspondían a estas entidades.
Los datos del BCRA del segundo trimestre se conocerán en los próximos días. Entonces será cuando podrá percibirse cabalmente la magnitud de esta tendencia en el sistema financiero, y que remite de manera directa a la economía real y al bolsillo de los argentinos.