Uno de los argumentos de la denunciante es que los clubes de fútbol empeoraron su situación económica-financiera pese a los 6 mil millones de pesos que se destinaron a ellos por los derechos de televisación, a través de la AFA, desde setiembre de 2009 hasta la fecha, según ese medio.
“Semejante ‘pozo negro’, sin fondo ni control alguno, constituiría la llave maestra con que contaría el titular de la AFA para someter a los clubes y tomar como rehenes a sus presidentes y comisiones directivas”, asseguró entonces Ocaña.
La legisladora también recordó que el “modus operandi” para ese propósito, lo constituiría la entrega de cheques a los clubes para que hagan frente a sus cuantiosas deudas, y la sugerencia a sus dirigentes para que los cambien, no en bancos de primera línea, sino en cooperativas o financieras vinculadas a dirigentes de la AFA. “Las financieras harían, a cambio de efectivo, un descuento superior al porcentaje habitual del mercado”, explicó.
La denuncia cuestiona las actualizaciones del pago a la AFA por fuera del presupuesto e ineficiencia de la recaudación en publicidad, a pesar de lo prometido en el contrato original, que incluso contemplaba la financiación de los deportes olímpicos.
Ocaña alertó sobre la decisión de Grondona de instaurar un torneo largo con 30 equipos no solo agrande el “pozo negro” sino también fomente un nuevo y polémico negocio: apuestas online.
La diputada porteña recordó que la mayoría de los clubes, quebrados como están, no cumplieron con la ley que los obligaba a contar, antes del 31 de enero de este año, con el 75 por ciento de la superficie de las graderías previstas con asientos individuales, a pesar de que serían sancionados con la clausura y exhortó a que “se debe investigar si los fondos son desviados: no se usan para mejorar el servicio a los espectadores”.
Por último, en 2011 Ocaña y el exfiscal de Investigaciones Administrativas, Manuel Garrido, pidieron a la Comisión Parlamentaria Mixta Revisora de Cuentas, una auditoria sobre el dinero del Fútbol para Todos, porque existían “operaciones irregulares de dinero o circulando ‘en negro’, y la ingrata posibilidad de que parte de esos recursos vayan a cuentas clandestinas en el extranjero”. Se referían a las supuestas cuentas de Julio Grondona, mujer e hijos en los Estados Unidos y Suiza.