El "show", al igual que en Buenos Aires vemos en algunas plazas al conocido pony donde los niños se suben al lomo del animal para hacerles fotografías, en Nigeria ocurre casi de la misma manera y los hombres hiena afirman que los niños estan protegidos por medio de un ungüento que le pusieron a la hiena cuando era cachorro. El verdadero negocio es vender el ungüento a los transeúntes para que estén protegidos, supuestamente,contra el ataque de hienas y otros animales salvajes.
Habiendo domado o al menos controlado con bocazas y cadenas a estos feroces animales que no sólo son carroñeros sino que también cazan y suelen considerarse despiadados, los utilizan el aura que les rodea para vender medicinas, realizar trucos de prestidigitación y escamotear a otros ciudadanos.
Ver a los gadawan kura recuerda escenas de ciencia ficción distópica, con una estética mejor representada por la película de Mad Max. De alguna manera toman las características de las hienas como animales de poder: son nocturnos, generalmente poco gregarios, toman su propio camino y se aprovechan de los desechos y de los resquicios que la sociedad y la naturaleza permiten. Si alguna vez pensaste que en tu barrio había tipos rudos, estas imágenes probablemente te harán pensarlo dos veces.