Con respecto a las acusaciones del Gobierno contra el juez Thomas Griesa y las "cortes corruptas", el matutino financiero responde que "hay que ser descarado para realizarlas, considerando que Argentina es un país que pisotea los derechos a la propiedad por capricho", y menciona la decisión de la administración cristinista de expropiar YPF de las manos de Repsol.
"Argentina atravesó todas las instancias legales y llegó hasta la Corte Suprema. Incluso, aunque cueste creerlo, obtuvo el apoyo del gobierno de Barack Obama en contra de los bonistas norteamericanos", comenta.
Y destaca que los argumentos de la Argentina a la hora de las negociaciones son "débiles".
"La cláusula RUFO tiene varias válvulas de escape legales ya que la cláusula se activa en caso de un pago voluntario a los bonistas. A Argentina se le está obligando a pagar (de manera involuntaria)", por lo cual en este caso no debería activarse.
The Wall Street Journal advierte que "más allá del costo de pagarle a los holdouts, no tendría comparación con el daño que causaría otro default en Argentina. Argentina perdería la oportunidad de aprovechar los acuerdos alcanzados con Repsol y el Club de París y lograr dejar atrás todas las disputas que tiene con sus deudores".
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"Un default carece tanto de sentido que hace que uno se pregunte si el señor Kicillof lo permite con el objetivo de motivar al Fondo Monetario Internacional y a los progresistas norteamericanos para que aceleren su campaña a favor de poner las negociaciones de deuda en manos de una nueva burocracia global. Esto le daría mayor poder a los deudores y a los políticos, en detrimento de los mercados financieros y las cortes de EEUU - algo hecho a medida para Kicillof, profesor de economía y de izquierda, quien parece creer que un default lo convertiría en un héroe político sin costo alguno", sostiene la nota de opinión.
Por otra parte,
en otro artículo publicado hoy, el mismo diario afirma que la Argentina podría "
hacer historia desafortunada si defaultea su deuda soberana por segunda vez en trece años".
"¿Por qué Argentina consideraría un default como opción? La respuesta es tan compleja como Argentina, un país que se inclina por generar crisis políticas y económicas y que ha desconcertado a los analistas por décadas", explica el diario. Y sentencia: "Aunque no hay temor a un contagio a otros mercados emergentes y mínima preocupación a que Argentina sufra una implosión económica como la que sufrió hace 13 años, un default podría traer grandes consecuencias a una de las economías más grandes de Latinoamérica".
Argentina "quedaría excluida de los mercados internacionales y afectaría los créditos a las empresas", y podría "complicar la transición del gobierno tras las elecciones presidenciales" de 2015, añade.