Pero hay más detrás del negocio de la reventa que Whelan, Match y los hermanos Byrom. También está la figura de Joseph Blatter, por los nexos de su sobrino Phillipe, y los alcances de la red alcanzan también a los Grondona, que ya tuvieron días atrás un primer coletazo del tema reventa cuando aparecieron tickets con el apellido del mandamás de la AFA, lo que hizo explotar de furia a ‘Humbertito’ durante una entrevista radial.
El sobrino de Blatter es accionista en Match con su empresa Infront Sports & Media, así lo presenta en su website Match http://www.match-hospitality.com/about-us-shareholders.aspx. Infront, que tiene sede en Suiza al igual que la FIFA, es propietaria además de HBS, la firma que posee los derechos televisivos y retransmisiones del Mundial.
La policía de Brasil calcula que unas 700 entradas disponían las redes de reventa y estaban destinadas a un selecto mercado negro que generaba ganancias de hasta US$ 408.000 por partido.
Según la investigación, la organización hasta ahora obtuvo ingresos por más de US$ 100 millones.
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Según el periódico paulista Folha de São Paulo, el empresario argelino Mohamadou Lamine Fofana –quien comandaba la red que operaba desde el Hotel Copacabana Palace, residencia oficial de la FIFA- es muy cercano a varios ex astros de la selección brasileña y entraba y salía a voluntad del complejo de Teresópolis, lugar de entrenamiento del equipo anfitrión del mundial.
En la breve biografía del sobrino Blatter publicada en la web de Infront, se destaca que el joven antes de fundar la empresa que ahora es accionista de Match, “pasó 10 años en la firma global de consultoría de gestión de McKinsey & Company como socio y luego Principal. Ha trabajado extensamente en diversas organizaciones relacionadas con el deporte y se desempeñó como miembro del directorio de la Fundación Right To Play Suiza por más de 10 años”.
“Philippe Blatter tiene una Maestría en Ciencias por el Instituto Federal Suizo de Tecnología de Zurich (ETH) y un MBA de la Escuela de Graduados de Administración Kellogg de la Universidad Northwestern en Evanston, Illinois, EE.UU”, completa su breve descripción que olvida mencionar su invalorable parentesco con el titular de la FIFA.
El diario inglés The Sunday Guardian http://www.sunday-guardian.com/sports/fifa-strikes-another-deal-that-stinks, recuerda cuando la FIFA le vendió los derechos de televisión de Asia a la empresa de Philippe Blatter. Así, el sobrino se encargará de la distribución de los derechos de transmisión de Asia para 26 territorios para los Mundiales de 2018 y 2022, incluyendo los principales mercados de China, Indonesia y la India.
Philippe Blatter también trabajó para la FIFA en la década de 2000 cuando estaba con la firma consultora McKinsey Sports Practice. The New York Times informó en 2006 que sus responsabilidades incluyeron "ofrecer orientación que va desde la organización administrativa para la planificación de los congresos de la FIFA".
El ex secretario general de la FIFA Michel Zen-Ruffinen denunció en 2002 que Joseph Blatter, había dirigido 7 millones de dólares a las empresas de McKinsey desde 2000, a causa de su sobrino.
El acuerdo con la FIFA que puede consultarse aquí establece las funciones de Match para el mundial, que promocionó entre 250 personas ricas del mundo las suites exclusivas del Maracaná para asistir a los partidos. Los ‘beneficiarios’ del paquete VIP Hospitality durante todo el campeonato podían disfrutar de una vista privilegiada en las alturas del estadio bebiendo champagne Maison Taittinger a un costo de US$ 2,3 millones.
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Entrevistado por Folha de São Paulo, Jennings dice que Blatter está al tanto de las reventas. Los hermanos Byrom actúan desviando ingresos desde 2002 con el consentimiento del presidente de la FIFA, según el periodista inglés “pasó en Brasil e va a pasar en Rusia mientras Blatter continúe en la presidencia de la FIFA. El va a continuar en los próximos años porque es un gran presidente para todos esos dirigentes corruptos”.
Ya en 2010 el diario inglés The Guardian se ocupaba del sobrino de Blatter en una nota que relataba el entramado societario que se remonta a la venta de tickets de los Byrom durante el mundial de México ’86.
Y mucho antes, en 2006 el portal Swissinfo.ch contaba cómo se extendían los negocios de los Blatter con el deporte. Por entonces recordaba que Infront había ganado los derechos mundiales de ventas para las Copas Mundiales de la FIFA 2002 y 2006, pero la organización negó que jugó un papel en el nombramiento de Philippe Blatter.
El escándalo recién comienza y amenaza no solo con puede terminar no sólo con terminar con las ambiciones de Blatter de otro período más al frente de la FIFA, sino con Julio Grondona como N°2 de la entidad madre del fútbol mundial y partícipe del accionar de la federación además del descubrimiento de tickets con su nombre en la reventa.