CIUDAD DE BUENOS AIRES (Especial para Urgente24). Un gobierno corrupto, que evaporó y malgastó miles de millones de dólares que entraron estos útimos diez años al Estado, no puede hacer otra cosa que lo sabe hacer; nada bueno.
Y en este final de ciclo, la Presidente acorralada por la corrupción que la envuelve, con un vicepresidente a centímetros de ser procesado por el juez Ariel Lijo, no responde de otra manera que de la forma que siempre lo hizo.
¿Cómo lo hizo? De una manera perversa. Creando enemigos inexistentes para tratar de evadir de sus grandes culpas, compartidas por su difunto marido y un séquito de aduladores que han llenado sus bolsillos con total impunidad, creyéndose los dueños de la Argentina.
No es extraño, entonces, que usando la consabida cadena nacional, al igual que Hugo Chávez y Nicolás Maduro en Venezuela, haya anunciado una nueva embestida contra los medios de radio y televisión líderes; creando una medición trucha de rating a nivel nacional; el Sistema Federal de Medición de Audiencia.
¿Por qué "trucha"? Simple, muy simple: porque el gobierno central ha hecho de la falacia su única política de Estado.
Por ende, a un mitómano que gobierna… ¿por qué creerle?
¿Que busca Cristina Fernández con esta patraña?
Hacer creer que Ibope, la multinacional brasileña, miente.
Si Ibope miente…quién tendrá mejor medición, por ejemplo, Jorge Lanata con su programa en Radio Mitre, o en Canal 13 o su competidor en Radio Continental y en Canal 9 respectivamente, Víctor Hugo Morales.
¿Necesita Ud. saber la respuesta del Sistema Federal de Medición de Audiencia? NO.
Seguramente el multimillonario uruguayo, gran militante del verso K, tal vez le empate y hasta le gane al “gordito desestabilizador”.
Ya lo dijo la Presidente, a quien según fuentes cercanas llaman “Tina” en la intimidad de la Quinta: es necesario “saber qué miran, cuáles son los gustos y preferencias de los argentinos”. “Los grandes medios monopolios lo son porque controlan la publicidad”.
Primero, no hay monopolios señora primera mandataria, hay multimedios y si estos tienen los medios más escuchados o vistos es lógico que concentren buena parte de la torta publicitaria. Así funciona el mercado, aquí y en todo país donde se maneje información real; cosa que no ocurre donde gobiernen los Kirchner.
La Presidente de una parte de los argentinos (los que acepten -sin cuestionar- su relato), no de todos los argentinos -tal como ella dice ser-, sangró por la herida de tener a su vicepresidente citado a indagatoria por la justicia, y de esta forma sacó de la galera de las venganzas un viejo proyecto, de hace años atrás, para castigar a los medios más importantes por sus investigaciones y difusión del escándalo Ciccone.
La ex Ciccone Calcográfica ya se llevó puestos al juez Daniel Rafecas, al fiscal Carlos Rívolo y causó la renuncia del procurador General Esteban Righi, amén de la huída de José Guillermo Capdevila el ex director general de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Economía a fines de 2010, cuando la AFIP le pidió a Amado Boudou opinara sobre el pedido de moratoria de la citada empresa.
Ahora, con esta tramposa medición de audiencia, la vuida de Néstor Kirchner, quiere dejar sin publicidad a los medios de mayor audiencia, empleando una ingeniería que proveyó la cuestionada empresa uruguaya Transix y que lo operará un grupo de 11 universidades nacionales.
Pero la embestida oficial no terminó ahí, también fue contra los medios gráficos que concentran a la mayor cantidad de lectores y, lógicamente, publicidad.
Para esto la jefa de un Estado quebrado, anunció medidas para beneficiar la actividad de los medios gráficos más chicos, mediante la condonación de deudas con la AFIP, y el envío al Congreso de un proyecto de ley para rebajar considerablemente el IVA que tributan estas empresas periodísticas de acuerdo con el volumen de su facturación anual.
De acuerdo con la iniciativa, los medios gráficos que se beneficiarán son los cercanos al Gobierno, dejando afuera medios independientes, tanto del interior como de la Ciudad de Buenos Aires.
Cristina Kirchner ya maneja a su antojo la pauta oficial que representa el 13,3 % del total, si se adiciona la publicidad del Gobierno, ANSES, YPF y Aerolíneas Argentinas y el Fútbol para Todos.
Ahora quiere asfixiar a los por ella llamados “medios concentrados”, con una medición cuestionable y sin control alguno el 86.7% restante de los ingresos publicitarios.
El tiempo que a la Presidente le resta de gobierno más las condiciones económicas y sociales le son adversas; pero su “vamos por todo”, aún desgastado, sigue habitando en ella.