"En consonancia con el plan de seguridad para el Mundial, el Gobierno federal puso a disposición de las autoridades en las diferentes sedes efectivos complementarios de las Fuerzas Armadas para reforzar áreas de interés operacional, desde (el momento en) que los gobiernos regionales estén de acuerdo", señaló la nota reproducida por el despacho de ese medio.
El refuerzo fue ofrecido a los gobiernos regionales tras una reunión el martes 27/05 en la que el ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo, discutió el incidente de la selección brasileña con el coordinador de las operaciones de defensa del Mundial, general José Carlos De Nari.
Por otra parte, con el objetivo de garantizar la seguridad mientras se desarrolla el máximo evento futbolístico de todo el planeta, cada uno de los 12 estadios estará custodiado en promedio por unos 1.800 vigilantes privados, que a su vez estarán apoyados -en caso de situación extrema- por unos 700 efectivos de la fuerza pública.
Además habrá cámaras, rayos equis, detectores de metales: todo para evitar cualquier objeto que pueda poner en riesgo la seguridad de un juego del Mundial. Entre ellos las vuvuzelas y la fracasada 'caixirola', una suerte de maraca impulsada por el propio gobierno y que fracasó cuando fue lanzada en masa al campo por hinchas molestos en partidos test el año pasado.
El plan "anti hincha violento" comienza en la frontera. Basado en un intercambio de informaciones de inteligencia con otros países, como Argentina y el Reino Unido, que tienen tradición de 'hooligans', Brasil podría impedir el ingreso a posibles hinchas con fuertes antecedentes penales al país.
“Hicimos acuerdos a través de la FIFA. El objetivo es impedir que ellos (hinchas violentos) vengan para acá y después, si vienen, que no entren a los estadios” declaró la presidenta brasileña Dilma Rousseff.
Consultada por la agencia de noticias AFP, la Policía Federal -responsable del control migratorio- no explicó si todas éstas personas con antecedentes de violencia en el fútbol se les prohibirá la entrada.
Lo que sí es un hecho es que si pasan la frontera y tienen un boleto, podrán entrar a los estadios "siempre que estén en forma pacífica", explicó Wagner Tardelli de la Policía Militar de Sao Paulo.
En esta ciudad brasileña -que recibirá el partido inaugural el 12 de junio- jugará Inglaterra y posiblemente Argentina en octavos de final.
En tanto, las autoridades argentinas entregaron la nómina a sus pares brasileñas la lista de barras bravas con antecedentes penales.
"A los barras argentinos que tengan cuentas pendientes con la justicia les vamos a impedir la entrada y si logran atravesar la frontera, serán identificados y devueltos", advirtió José Rebelo, ministro de Deportes brasileño.
Por último, el plan de seguridad tiene previsto el control de posibles manifestaciones, que serán permitidas si son pacíficas, pese a que el Gobierno espera que las protestas no sean tan multitudinarias como las del año pasado.