"Sin duda el informe de Greenpeace demuestra que las evidencias están ahí y señala que no es solo un factor el que está afectando a las abejas, sino que varios factores provocan el declive de las abejas. Entre estos factores destaca el uso de los plaguicidas, algo que se puede regular desde la Comisión Europea", explicó Juan Ferreirim, responsable de la campaña de agricultura de Greenpeace.
Pero hay algo más grave aún: La utilización de abejas de la miel no es suficiente para mejorar las cosechas.
Las flores de los cultivos agrícolas, como girasol, manzanas, tomates o algodón, por mencionar unos pocos, necesitan recibir polen para producir semillas o frutas, trabajo realizado por insectos, aves o animales que lo llevan de una flor a otra permitiendo la polinización. Escarabajos, abejas, moscas, mariposas, algunas especies de aves y murciélagos son los responsables de fecundar las flores.
Sin embargo, sus hábitats naturales están amenazados, especialmente por la agricultura intensiva, y su población y diversidad decrece incesantemente. Para paliar la situación se agregan en los campos colmenas de abejas productoras de miel.
No obstante, el estudio encabezado por Garibaldi, concluyó que tanto insectos silvestres como abejas melíferas son necesarios para la producción de frutas y semillas.
Garibaldi, investigador del Conicet Comahue y de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), lideró el trabajo, del cual participaron otros 49 profesionales, entre ellos, dos argentinos: Marcelo Aizen, de la Universidad Nacional del Comahue; y Natacha Chacoff, de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), informó Télam.
El científico argentino explicó que la iniciativa surgió "de la motivación por saber el rol funcional de los insectos silvestres, los cuáles están desapareciendo de muchos ambientes agrícolas", y conocer si "son importantes para nuestro bienestar".
La investigación se realizó en 19 países de los 5 continentes donde los científicos estudiaron la presencia de insectos en 600 campos de 41 regiones con diferentes cultivos y observaron que la abeja de la miel mejoró la producción en sólo seis de esas, es decir, 14 %. En tanto, los insectos silvestres fueron polinizadores mucho más efectivos: mejoraron la producción en todas ellas.
Garibaldi subrayó que en comparación con los años '90, el sistema científico argentino creció de manera considerable, fortalecido por el Estado. "Tenemos investigadores de muy buen nivel", aunque djo que "faltan relevamientos de campo para conocer el estado de los insectos silvestres en Argentina y su importancia para la producción agrícola".