El distrito de Mare está considerado como una de las áreas de tráfico de drogas más peligrosas de Río, que también será anfitriona de las Olimpiadas de 2016.
Informes de prensa señalan que grandes cantidades de droga y armas fueron decomisadas cerca de lo que será la Villa Olímpica durante la operación.
Un primer balance del Gobierno de Río elevó a más de 100 las personas detenidas entre la operación cerco y la ocupación final, entre ellos el líder narco Marcelo Santos das Dores, alias “Menor P”, cuya ley imperaba en 11 favelas del Complejo de Maré.
Emboscado por policías federales en una espectacular operación ultrasecreta, "Menor P" fue capturado el jueves 27/03 en un edificio de clase media del barrio de Jacarepaguá, en la zona oeste de Río. La información obtenida tras la detención del delincuente habría sido crucial para seguir el rastros de otros lugartenientes conocidos en Maré.
Pero en ese complejo de favelas operaban muchos más de 118 criminales (los detenidos inicialmente). Es evidente que durante los días previos a la ocupación un elevado numero de mandos y soldados del narcotráfico abandonó el conocido bastión para buscar refugio en otras favelas más periféricas donde sus facciones aún mantienen cierto control territorial.
Es la gran contradicción de la estrategia de pacificación: las ocupaciones se planean y se anuncian para llevarlas a cabo sin posibilidad de combate, y ello implica renunciar al factor sorpresa, crucial si se pretende capturar a los criminales. La política de pacificación renunció hace años al enfrentamiento armado con los delincuentes, cosechando éxitos aparentes, pero también agravando el problema del narcotráfico en áreas que antes gozaban de relativa paz.
Al final, las fuerzas de seguridad instalarán puestos permanentes en Mare como parte del programa de “pacificación” que comenzó en 2008 y que busca garantizar la seguridad de Río de Janeiro antes de la realización en el país de la Copa del Mundo este año y los Juegos Olímpicos en 2016.
En años recientes, las autoridades han instalado 37 puestos de “pacificación” en un área que cubre a unas 1,5 millón de personas.
En meses recientes, las bandas criminales han atacado puestos policiales en varias favelas. Fueron acciones ordenadas por líderes narcos presos que quieren evitar que más barrios sean “pacificados”. Con cada área que la policía ocupa, los delincuentes pierden terreno valioso para la elaboración y venta de droga.
Para el secretario de Seguridad Pública de Río de Janeiro, José Mariano Beltrame, la toma de Maré deja un “legado” a la ciudad ya que “no se trata de algo exclusivo para Copa del Mundo o los Juegos Olímpicos, sino para la población. Vamos a devolverle este territorio a quien lo merece y es su dueño, que es la población”, sentenció.
La ocupación de Maré, de hacerse efectiva en los próximos meses tras la implantación de una nueva UPP formada por 1.500 efectivos, amplia considerablemente el radio de territorios que han dejado de estar bajo el control del narcotráfico carioca. Ahora resulta crucial el refuerzo de otras áreas que ultimamente parecen haberse escapado del control de la policía, como el Complexo do Alemão, ocupado en 2010, o la favela de Rocinha.