Además de sus declaraciones a ESPN, el exfutbolista también criticó a los dirigentes de la FIFA en una audiencia de la Comisión de Deportes de la Cámara de Diputados este miércoles, en la que fue aprobada la comparecencia de Blatter a un debate en el Congreso.
El exfutbolista ya había manifestado anteriormente su opinión contraria a la organización de una cita mundialística en su país porque no consideraba que estuviera económicamente preparada y menos de la manera que se está haciendo, según afirma: "El coste de un asiento en un estadio para el mundial de Brasil (3.593 euros) es casi el doble de lo que se gastó en Sudáfrica (1.684 euros) y Alemania (1.671 euros), las dos últimas ediciones del torneo. Y, aun así, la calidad de las obras de los estadios es mala. En el Mané Garrincha, campo de Brasilia que costó 456,126 millones de euros de dinero público, hay goteras, no hay internet y tampoco hay sistema de aire acondicionado en los palcos". Entonces, ¿dónde está el dinero? Romario cree saberlo.
Romario ha criticado en varias oportunidades los elevados gastos del Gobierno brasileño en la organización del Mundial, sobre todo en la construcción de los estadios en las doce ciudades que serán sedes, y ha dicho que, al menos fuera de las canchas, Brasil será el mayor perdedor en el evento.
Valcke "acabó de decir que el Mundial de Brasil será uno de los peores en la historia de la FIFA. Ese señor viene al país, manda y desdice y todos lo aplauden. Ese señor es uno de los mayores chantajistas del deporte mundial", afirmó el exdeportista y diputado.
Según Romario, el secretario de la FIFA llegó a ser despedido pero se mantuvo en el cargo tras "chantajear al presidente de la FIFA, que es un ladrón, corrupto e hijo de puta". De acuerdo con el parlamentario, además de los "ladrones" de la FIFA, Brasil sufre con los que "roban" en la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF).
"Estos tipos (Blatter y Valcke) van a quedar millonarios a costa del Mundial de Brasil y no pasa nada según nuestra Presidenta (Dilma Rouseff), nuestros secretarios y nuestros gobernadores, que también están enriqueciéndose".
Además, insiste en la imagen que puede dar su nación puesto que, por ejemplo, "de los 42 proyectos de movilidad urbana previstos, 11 no estarán listos a tiempo". Anteriormente, el exdelantero también había denunciado el proceso de las obras de los estadios, pero sin llegar a este límite donde su rabia y frustración quedaron latentes.
Ya advirtió hace dos años por qué este nuevo camino en su vida: "Quiero ser recordado como jugador y como político dentro del Partido Socialista. No vengo a cruzarme de brazos. Pretendo ayudar a la gente, a que todo el mundo tenga derechos y una vida digna". Más allá de sus logros, este tipo de declaraciones harán que sea recordado.